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miércoles, 13 de febrero de 2019


Pero cuando el invierno descendía sobre Starkfield y el pueblo quedaba cubierto por un manto de nieve que el pálido cielo se encargaba de renovar perpetuamente, empecé a darme cuenta de lo que la vida allí -o más bien su ausencia- tenía que haber sido para Ethan Frome en su primera juventud.

ETHAN FROME, Edith Wharton

Todos los pequeños sucesos cotidianos que habían bastado en otro tiempo para llenar sus horas se le aparecían ahora en toda su mortal insignificancia; y por primera vez en sus muchos años de monotonía se rebeló contra el aburrimiento de su vida.

LAS HERMANAS BUNNER, Edith Wharton



Edith Wharton no nos abre en estas dos novelas breves los salones de la alta sociedad. Al contrario, nos lleva ante personas para los que la vida es una constante lucha por subsistir, tanto desde su vertiente material como sentimental. Personas para los que encontrar una pálida ilusión que avivar y a la que agarrarse cuando sus días parecían predestinados a caer con cada ocaso en la desesperanza o en el aburrimiento, cuando sus sueños habían quedado aletargados y polvorientos. 

En "Ethan Frome" la inclemencia del medio invernal, cruel, nos alcanza en pleno rostro, la nieve nos ciega y en nuestros esfuerzos por ver algo a través de la ventisca que nos golpea atisbamos a un hombre lleno de cicatrices, que parece caminar por su infierno interior con tanta destreza como estoico desaliento. Por qué aquel hombre permanece en un lugar del que cualquiera en su sano juicio huiría. Y las respuestas nos serán dadas con toda su dureza, tan tristes como un lápida olvidada bajo una gruesa capa de nieve. 

La lucha de un hombre bueno por decidir si cumplir con su deber o aprovechar su última oportunidad para amar y ser amado, para que el calor recorra al fin sus ateridos huesos. Las decisiones que pueden dar un giro vertiginoso y estrellar la existencia y el destino inevitable que puede suponer una tumba en vida. Una historia sobrecogedora, perfectamente hilada que nos traslada con increíble destreza ante unos personajes tan bien retratados que continuaremos sintiendo su derrota sobre los hombros tiempo después de conocerlos. Tiempo después seguiremos en la humilde casa de Ethan Frome meciéndonos en la mecedora situada junto al fuego con el gato durmiendo en nuestro regazo llorando todavía por lo que pudo ser y nunca será.

Las hermanas Bunner han quedado detenidas en un pasado de mayor esplendor. Todavía pueden mantener una digna apariencia y su pobreza es pulida con tanto primor, está todo tan limpio y ordenado, su rutina es tan decorosa que todo podría haber quedado así, congelado en el tiempo. Su linda mercería podría haber seguido así en una existencia almidonada y de tranquilo transcurrir. Su té a la hora en punto, la empanada que lo acompaña, sus aposentos junto a la tienda con sus recuerdos y fotografías... las dos hermanas en una cordial compañía, un eterno distribuir los justos ingresos para seguir manteniendo su pacífica existencia  y administrar los silencios que no clamen despertando los anhelos adormecidos.

Cómo puede la existencia derivar en tragedia cuando ya nada se esperaba más que continuara la plácida rutina sin sobresaltos, pero también sin alegrías. Cómo incluso la generosidad y los buenos sentimientos pueden convertirse en una trampa.

Dos novelas breves que me he leído abrigada con un viejo chal de lana, junto al fuego, bebiendo una taza de té y comiendo empanada de carne. Dos camafeo que guardan los mechones del cabello de personajes que nunca existieron y, sin embargo, aquí los tengo, mi gato les da con la patita. Estas historias del pasado que una buena escritora me brinda y yo tomo con profundo agradecimiento. Ningún plan me es más grato que preparar mi maletín de Mary Poppins para irme al pasado y traérmelo lleno de vidas con olor a naftalina que cosquilleen en mi nariz mientras juegue con ellas. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

1 comentario:

  1. Hola, Ana. Tengo una gran deuda con Edith Warthon, espero saldarla pronto. Esa "tragicidad" que envuelve sus historias suele desalentarme antes de empezar. "Las hermanas Bunner" llamó mi atención, así que lo incluyo en mis pendientes a la espera del invierno por el hemisferio sur. Saludos, un placer leerte!

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