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martes, 24 de marzo de 2020


~RESURRECCIÓN~
Lev Tolstói


Lev Tolstói vivió a lo largo de su vida numerosas crisis morales. Buscó sin descanso el sentido de la vida y de Dios y el modo de lograr llevar una existencia de acuerdo a su ética personal, mientras se enfrentaba a la clase social privilegiada a la que pertenecía por nacimiento, a la iglesia ortodoxa -fue excomulgado-, y a su propia esposa, Sofía Andréievna, que nunca comprendió ni aceptó que pretendiera renunciar a sus privilegios como terrateniente ni dejar libre de derechos sus obras literarias. Sin embargo, hasta el final luchó por llevar una vida humilde, cerca de los campesinos y en continua comunión con la tierra que había heredado de sus padres, pero que no creía que le pudiera pertenecer legítimamente, sino que debía ser de aquellos que la trabajaban. Idealizaba al pueblo ruso y criticó con ahínco a la sociedad culta y adinerada. Dada su extraordinaria convicción de la necesidad de seguir un proceder moral de acuerdo con lo que Dios esperaba de los seres humanos, trató a través de su obra literaria de dar las respuestas a las cuestiones existenciales fundamentales.

RESURRECCIÓN (1889-1890) fue su última novela. Después de "Ana Karénina" buscó un estilo más directo y asequible para un público menos cultivado con el fin de transmitir su punto de vista sobre la vida y cómo vivirla de acuerdo a un proceder justo y responsable. Llega a esta novela convencido de la superioridad moral del pueblo y de la necesidad de redención. 

En efecto, esta novela trata sobre la expiación del príncipe Dimitri Ivánovich Nejliúdov, que dotado de excelsos sentimientos y una gran sensibilidad en su primera juventud tras su paso por el ejército se embrutece y seduce a una joven inocente, Katia Máslova, que trabaja en la casa de una tías suyas. Después se marcha a la guerra y aunque le promete volver nunca lo hace. Cuando descubren que ella está encinta la echan a la calle y tras varias y difíciles vicisitudes acaba de prostituta. Cuando él la vuelve a encontrar es como jurado en un juicio donde a ella la juzgan por robo y asesinato...

Lo que puede parecer un argumento sencillo y visto hasta la saciedad en numerosas novelas, que parece más de folletín que de alta literatura, en la pluma del coloso Tolstói se convierte en algo sublime y un pretexto para ocuparse de diversos temas que confluyen en uno, la regeneración moral y cómo llevar una existencia sin trampas a la conciencia dejándose llevar por la sociedad que es permisiva y disculpa a sus miembros más privilegiados. El príncipe buscará la "depuración de su alma" a lo largo del libro y va a pasar por la asunción de su culpa no solo respecto a Máslova, sino a su proceder como terrateniente y a su despreocupación de las condiciones en las que viven los campesinos. Las descripciones de las cárceles y el estado lamentable en que se encuentran los presos, así como la banalidad y dejadez de los tribunales es, además, observado y analizado con extraordinaria humanidad. La crítica social, al ejército y a la iglesia no deja títere con cabeza ni disculpa su proceder. Profundiza de tal modo en la psicología de los personajes y en sus motivaciones morales o ausencia de ellas que te parece que todos vivimos tan en la superficie que somos una especie diferente a la de este enorme escritor. 

De carácter biográfico a poquito que sepamos de la vida de Tolstói vamos a reconocer su propio proceso de redención y de búsqueda espiritual y rechazo de una vida anterior de lujos y excesos. Durante su etapa en el ejército, aunque es reconocido como héroe de guerra, siempre se ofrecía para estar en primera línea, también llevaría por espacio de cuatro años una vida disipada con numerosos encuentros sexuales de los que posteriormente abominaría al igual que el príncipe. Así como de haber sido bebedor y fumador. 

Decir que es una gran novela es quedarse muy corto. Es una enormidad tal que requiere una asimilación profunda y duradera en el tiempo. No basta con leerla y tratar de explicarla. Sacude porque dice enormes e incómodas verdades. Para pensarla y repensarla. Y en estos difíciles momentos no podía haber elegido un libro mejor. En momentos de miedo e inquietud sumergirme en sus páginas, en su madurez, en sus certezas me renovaba las fuerzas. No puedo decir  que la recomiendo. Hay que leerla. Ningún lector puede perderse una novela semejante.

Texto y foto: Ana Martínez García. 

jueves, 12 de marzo de 2020


~ALMAS Y CUERPOS~ 
de David Lodge


ALMAS Y CUERPOS, de David Lodge es una novela que está muy bien escrita, trata un tema que a mí me interesa mucho y me he sentido leyéndola muy implicada y en algunos momentos identificada con unos personajes que representan muy bien la sociedad católica desde los años cincuenta en Inglaterra y su evolución en las siguientes décadas, así como la de sus miembros. Pertenezco a una familia que gran parte de ella es muy religiosa,  estudié en un colegio de monjas y de niña era muy creyente. Luego surgieron las dudas y tuve mi propia búsqueda y evolución. A lo que voy, es que tenía sobrados motivos para que me atrajera este libro y a pesar de la distancia en el tiempo, con el retraso que en España llevábamos, o llevamos, por la dictadura franquista, me he visto reflejada ante determinadas situaciones y sentimientos, que a muchos no nos quedan tan lejanos como pudiera parecer. Se trata muy bien el tema de la sexualidad en la iglesia católica y lo que suponía para sus miembros en especial en lo que concierne a la concepción, inseparable del pecado y del constante miedo atroz al infierno si no se cumplía con lo que dictaba la iglesia. Parte de lo que describe si no fuera tan triste sería divertidísimo, por lo incompresible que puede parecer hoy en día, que resulta hasta grotesco. Con humor y mucha ironía, se refleja una realidad que se vivía y que era muy dura por lo que perdían, toda la frustración que arrastraban, decepción; muchos tenían un montón de hijos no deseados y generaba problema de pareja, psicológicos, ginecológicos, económicos, etc. Está muy presente cómo se veía la homosexualidad y sus tormentos por no ser aceptados y tener que reprimir lo que eran y sentían; todos los complejos, los sentimientos de culpa que creaba... En fin, es un documento magnífico sobre las tribulaciones de la iglesia, los cambios en ella, lentos, ya sabéis, y siempre sin ver el sufrimiento que causaban a la sociedad que pertenecía a ese catolicismo más cerrado e intransigente que no avanza con los tiempos. Ante las incoherencias de la propia iglesia y su puerta de atrás, algunos de sus integrantes se van rebelando, muchos son hipócritas y en la intimidad lo hacen a su modo, otros se embarcan en una continua búsqueda, bastantes se alejaban de ella y otros se acaban adaptando con innovaciones y nuevos impulsos. La novela da giros y sorprende por cómo van reaccionando con el tiempo los personajes, que son en un principio, cuando los conocemos, un grupo de estudio del Nuevo Testamento. Está la chica guapa, su eterno enamorado; el que siempre se siente culpable por el deseo continuo que siente; la chica poco agraciada, o eso cree ella o le hacen creer, que parece sentirse abocada a convertirse en monja; la chica que vive su sexualidad de forma más libre y lo que recibe es desaprobación y ciertas etiquetas; el chico homosexual; la chica que tiene problemas psiquiátricos, el sacerdote inconformista... Todos vírgenes e ignorantes de lo que la vida les depara y de lo mucho que van a perder por una iglesia que distorsiona el verdadero mensaje de libertad, comprensión y amor. Vamos a ver a lo largo de la novela cómo será su evolución y cómo algunos de ellos al final serán muy diferentes de lo que eran en su juventud. Quizás el más creyente, es el que al final la líe, o no...

Peeero -sí, a pesar de todo lo dicho, ha tenido para mí un "pero"- en este libro el autor hace algo que a mí me ha molestado y que condicionó mi lectura. Lo que no significa que deje por ello de ser una buena novela. David Lodge es un escritor muy bien considerado y sin duda es merecido. Sin embargo, no puedo obviar que no he disfrutado tanto esta novela como esperaba en un principio y como de hecho me estuvo sucediendo hasta que llegué a la página doscientos seis exactamente y que al final es el disgusto que me ha causado lo que ha prevalecido, muy a mi pesar. Es por algo que si lo quitas de ella no le afectaría lo más mínimo, no perdería nada, pero estando, a mí me llegó incluso a enfadar, hasta el punto de que no me hayan quedado ganas de volver a leer a este escritor, a no ser que quienes lo conozcan bien me juren sobre la Biblia que lo que más adelante voy a relatar que hace en esta novela no es costumbre habitual suya, sino una particularidad de esta tan solo. Vamos a ver, cada lector tenemos nuestras preferencias y manías que nos influyen más o menos. Por el tipo de lectora que soy, no hay nada, ¡nada!, que me moleste más, que el autor se dirija a lo lectores en equis momentos de la narración y que nos recuerde que los personajes o la historia son inventados, no existen y solo le sirven para un propósito determinado. Yo soy lectora entusiasta de la buena ficción literaria. Leo de todo, pero lo que más me atrae es la ficción bien construida en la que me sumerjo por entero, me abstraigo y mientras esté dentro del libro, su historia y sus personajes inventados por el escritor serán para mí más realidad que la que se vive fuera. No me molesta que el narrador pare la narración y se dirija al lector si lo hace de forma que no me saque de la historia. Pero David Lodge en esa página y después en más ocasiones a mí me saca fuera de una buena patada en la espinilla y me deja los personajes como cartón mojado. De que los ponía en el sol y se me iban secando tenía que tomarme un tiempo y me iba a otras lecturas: los cuentos góticos de Elizabeth Gaskell, algún otro de Chéjov e incluso me leí de una sentada una novela de Agatha Christie, a la que hacía años que no leía. Luego volvía y ya se me habían secado los personajes, pero más adelante, cuando ya estaba confiada de nuevo, me los vuelve el autor a mojar. A otros lectores esto no les supondrá un gran problema, pero a mí en esta novela si me lo ha supuesto. Que continué leyendo y, como os he dicho, es un buen libro, desde luego, pero para mí ya no volvió a ser lo mismo. 

No obstante, la novela en verdad merece mucho la pena. Quiero recalcarlo. Si lo que os he explicado no os afecta tanto como a mí, la leeréis muy bien y si os interesa lo referente al catolicismo durante este periodo de tiempo o por vivencias personales, de veras que la vais a disfrutar. 

Texto y foto: Ana Martínez García.

jueves, 27 de febrero de 2020


~DIARIO ESCRITO EN INVIERNO~
de Emmanuel Bove


La sensación que tuve al leer DIARIO ESCRITO EN INVIERNO, de Emmanuel Bove fue de inquietud, como si se encontrara el escritor a mi espalda, como si sostuviese entre sus manos mi propia angustia. Fue comenzar a leer este libro y no poder soltarlo hasta terminarlo aun sintiéndome vigilada todo el rato. De una aparente ágil lectura, procesarla llevará más tiempo. 

Louis Grandeville a través de su diario nos hablará de su infancia, relaciones amorosas pasadas, amistades y, sobre todo, de su profunda incomodidad social y vital a la que va a adherir el deterioro progresivo de su matrimonio con Madeleine. Hombre de complicado carácter se reconoce celoso y manipulador, que es capaz de llevar ante las cuerdas a su mujer por una sospecha y por poner a prueba su afecto. Pero al mismo tiempo su modo de llegar hasta lo más profundo de su insatisfacción existencial, de su observación minuciosa de cada gesto en los demás y en sí mismo tratando de descubrir las últimas intenciones de cada comportamiento y su disección de las miserias humanas, lo convierten en un narrador atípico con una mirada que va más allá, que penetra en el proceder de sus semejantes hasta despojarlos de toda grandeza.

Lo más inquietante de este libro es que la atención no se queda en el comportamiento de este hombre con su mujer y anteriormente con otras mujeres, lo que narrado de otro modo sería lo principal; el desagrado que nos provoca su modo de actuar, su tortuosa mentalidad en sus relaciones de pareja, aquí pasa a un segundo plano, ya que es una mera excusa para que este narrador entre en un laberinto de espejos y describiendo algunos de sus rostros, de sus distorsionadas figuras gire los espejos hacia nosotros y nos refleje también. Me produjo la impresión en algunos momentos de que todo el tiempo hablaba de él, aunque describiera a otros y es extraño, es como si este escritor fuera capaz de encontrarnos en sí mismo, de decirnos que no somos tan diferentes los unos de los otros y que en algunos aspectos podemos identificarnos con alguien tan ajeno a nosotros. 

Es el corte rápido de una cuchilla, aquella de la que hablaba Bohumil Hrabal, el dolor, la sangre, curar la herida y estar seguro de que su cicatriz nunca desaparecerá y nunca curará del todo y que con otro de sus libros, con cualquiera de ellos, se volverá a abrir. La cuchilla demoledora de la buena literatura. El corte que por un breve instante ni se ve hasta que la sangre comienza a manar y abre la hendidura. Son esos momentos en los que todo el entramado se nos desmorona: el sinsentido de la vida, su grisura, su frío y su soledad. Pero al mismo tiempo nos deja un finísimo hilo al que agarrarnos para seguir, para con todo, vivir. Y es tan bueno este libro, que tal vez lo podéis leer en la superficie, tratando de no girar los espejos hacia vosotros. Como la historia de un matrimonio con el que no tenéis que ver. Aunque tapar los espejos no los hace desaparecer. 

Emmanuel Bove (París 1898-1945), hijo de un ruso y una luxemburguesa hereda de sus antepasados eslavos esa pulsión por ir al centro de la angustia, removerla bien y vivir en ella pretendiendo desentrañarla por entero. Es hoy un escritor de culto que estuvo olvidado durante muchos años y que fue rescatado en los años ochenta reeditándose -bendita sea- toda su obra en Francia y que Hermida Editores y Pre-Textos con "Mis amigos" han tenido el gran acierto de traducir para que no nos perdamos a este escritor tan singular que fue admirado por escritores como Colette, Beckett, Rilke o Gide, ¡nada menos! De este último no puedo evitar compartir lo que anotó en su diario sobre él y que recoge la editorial en su solapa: "un hombre luminoso y oscuro a la vez, una especie de santo tallado que, pese a estar en la parte más sombría de la iglesia, se hace visible". Así he quedado por su luminosa oscuridad, completamente admirada.

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

martes, 18 de febrero de 2020



~LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO~
de Thomas Hardy

Es un tipo algo curioso, pero sabe mucho de su oficio de pastor y además ha leído libros.




Si pienso en LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO de inmediato me sonrío al recordar a Gabriel y a la pobre Fanny. Bathsheba, en cambio, percibe mi falta de cariño, que no mi ausencia de conmiseración. No se equivoca. Guardaremos las distancias al menos durante un tiempo más. Creo que de todo lo que más estúpido me pareció fue la broma de la carta. Ya, no debo ser tan severa con ella, alguien lo dijo y es verdad, "es tan joven". Y no puedo olvidar de ninguna manera el acto tan importante que realiza por Gabriel al poco tiempo de conocerse. Pero la sentí todo el tiempo tan lejana, tan inaccesible. Ay, y qué pena con William Boldwood, tan exasperante a veces; por favor, que no comience de nuevo, que de ese modo no, y que ¡no saque el anillo otra vez! Hay que sentir compasión por él. Y en Troy, prefiero no pensar. Lo veo venir con su sonrisa de suficiencia, todo vanidad con su casaca roja. Cuánto le he detestado.

En su cuarta novela el poeta y novelista británico Thomas Hardy retrataría el mundo rural de la Inglaterra victoriana situado en el condado imaginario de Wessex de un modo magistral. Recordaré con deleite las bellas descripciones del paisaje, de las costumbres de la vida en el campo y de su gente con sus peculiaridades; las rutinas en cada estación, las señales de la naturaleza cuando va a cambiar el tiempo; los paseos por el bosque, los encuentros fortuitos, la vida en sus momentos de transcurrir sosegada. Pero sobre todo, recordaré a un personaje al que me quedaré, por siempre, contemplándole embelesada a través de la ventana de su humilde cabaña, mientras lee a la luz de las velas: Gabriel. Si bien todo gira en torno a Bathsheba, él es a quien todos necesitan. Es el personaje que siempre aguardas que aparezca y que le da los mejores momentos a la historia. 

-¿Ha averiguado alguna vez con quién va a casarse, señorita, utilizando la Biblia y la llave?

El resumen de esta novela es muy sencillo. Bathsheba Everdene, joven muy bella, inteligente y con fuerte carácter, hereda una finca de su tío. Esta herencia inesperada le va a permitir una independencia que no solían tener las mujeres de su época. Se va a encontrar en un papel que suelen desempeñar los hombres, pero es su gran determinación y fuerza lo que le permitirán no achantarse ante ese trabajo y acometerlo con diligencia y dignidad hasta ganarse el respeto de la mayoría de los hombres y mujeres que están a sus órdenes. Y en estas, el amor de tres hombres: Gabriel Oak, granjero, que vuelve a ser pastor trabajando para ella por un hecho desafortunado que le hace perder lo que había conseguido con mucho trabajo; William Boldwood, hacendado de una finca vecina de Bathsheba, y el sargento Troy, un mujeriego tremendamene egoísta con más labia que conciencia. ¿A quién elegirá? ¿Será el amor o la soledad su compañera futura? 

Es LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO una novela más amable que otras de Hardy, con sus buenas dosis de drama, pero más contenida y más optimista. Cumple con los preceptos de la novela victoriana en cuanto a poner en alza unos valores morales, posee un propósito didáctico y un final cerrado. Para los que le tengáis un poquito de miedo, comenzar con ella, sin duda. Fue la primera con la que tendría éxito literario y es una lectura que os atrapará, os llevará a ese paisaje maravilloso y os hará reír y llorar.

Texto y fotografía: Ana Martínez García.

domingo, 9 de febrero de 2020


~EL BUEN SOLDADO~
de Ford Madox Ford


"Esta es la historia más triste que jamás he oído", así comienza EL BUEN SOLDADO, de Ford Madox Ford. Al leer las primeras líneas crees que exagera el narrador y que más bien parece una historia un poco frívola. Sin embargo...

Las dos parejas brindan en el Excelsior. Son guapos, elegantes y parecen unidos por una bonita amistad. Pero ¡cuidado!, una pequeña grieta se está formando en el cristal, casi imperceptible recorre las brillantes copas de champán. No, Leonora, mantiene su rictus perfecto. Es tan inglesa, tan contenida. Todo parece estar bien, será una sombra, un inofensivo juego de luces. Entonces el narrador se vuelve y nos mira, lectores, y ves en su sonrisa casi una disculpa, como si se compadeciera de nosotros. Sabe que los secretos que se dispone a desvelarnos harán estallar en pedazos su mundo de "gente bien", de privilegiados, pero también el nuestro.

Desde el principio este narrador, uno de los integrantes en esta "sincera" amistad, parece lamentar estropearnos la fiesta, pero lo cree necesario y con cuidado, poco a poco, nos va a ir contando lo que ocurrió durante los nueve años que duró su relación. Al parecer vivió esos años en una completa ignorancia, "pobre", diría él de sí mismo, pero cuando conoció todo lo que realmente ocurrió, porque otro integrante se lo contó, decidió no guardarse nada y compartirlo con nosotros. Las ruinas o no que queden tendremos que descubrirlas yendo de su mano. Pero ¿qué se guardará?, ¿nos lo contará todo o algunos de sus sentimientos tendremos que descubrirlos nosotros? Ah, aun así no os preocupéis, no es de esos libros que prometen mucho y luego te dejan con las manos vacías y llenos de dudas. Si bien no nos va a escamotear un buen final, que no digo si feliz o no, él no tiene por qué contarlo todo. Ya es mucho lo que nos va a desvelar.

Se unen las dos parejas por esas señales ¿fiables? de estar ante "gente bien" y la dolencia cardíaca de dos de ellos los llevará juntos y durante largos períodos de tiempo al mejor balneario para tratar estos problemas de los privilegiados que pueden permitírselo, donde coincidirán incluso con la realeza. Y aun con esos problemas de salud parecerán años dorados. Lo parecerán.




EL BUEN SOLDADO, es uno de esos títulos que desde hace años estaba en mi lista, pero siempre acababan tomándole otros la delantera y posponía su lectura una y otra vez. Pues bien, me ha gustado tantísimo que no he tenido suficiente con la edición que os muestro. Ha sido perfecta para leer este magnífico libro con la traducción de mi admirado Jose Luis López Muñoz. Lo cierto es que cuando decidí leerlo iba a comprarlo de otra editorial, pero al ver que en Alianza era este traductor, descarté de inmediato la otra. Tengo debilidad por él. Pero a lo que iba, es tal mi entusiasmo con esta novela que necesitaba saber más sobre el escritor y sobre la propia historia, detalles que se me hubieran escapado. Me fui a mi libro de "París era una fiesta", de Hemingway donde le dedica un capítulo muy curioso al escritor y al de Sylvia Beach, "Shakespeare & Company", donde también narra una anécdota muy divertida con Ford Madox Ford. Pero seguía necesitando más y me fui a ver si Cátedra lo había editado con uno de sus impagables estudios preliminares. Y sí, lo había hecho, peeero está descatalogado. Lo busqué en segunda mano y tardó el vendedor en responderme ¡más de una semana! Ahora lo estoy esperando y cuando lo lea habrá segunda sesión de este libro. No me quiero despedir de él. En la vida real no hay gente tan interesante como estos cuatro ¿amigos?

Esta novela es reconocida como una de las cien mejores del siglo XX. Y es realmente muy buena. El narrador va dosificando la información de un modo muy inteligente. Te mantiene en vilo, pero sin dejar de ir desvelando parte de ella para no crearte tanta ansiedad que no te permita disfrutar de la lectura por la impaciencia. Es una narrador muy ameno y muy cuco también. Pronto se le observan ciertas curiosidades, como por ejemplo, su continuo llamar "pobre" a algunos de los personajes de los que habla. Al principio es algo que  me pasó desapercibido, pero se repite tanto que pronto se hace evidente. Comencé a subrayarlas y al final acabé hasta contándolas. Lo dice alrededor de unas cuarenta y ocho veces en una novela que no llega a trescientas páginas. Tiene un propósito, claro. Y otras curiosidades que espero que descubráis.

Hay muy poco traducido de este hombre, este título y "El final del desfile" que no tardaré en leer. Muy buen escritor. Nieto además del pintor Ford Madox Brown, por el que se cambió el nombre en su honor, ya que en realidad se llamaba, Ford Hermann Hueffer, y al que escribió una biografía. Os dejo una fotografía de una de sus pinturas más conocidas que seguro que conocéis: ADIÓS A INGLATERRA.



Texto y primera fotografía: Ana Martínez García.

viernes, 31 de enero de 2020



~GLORIA~
de Benito Pérez Galdós




A Gloria le han cortado las alas prohibiéndole ciertas lecturas y convenciéndola de que sus conclusiones sobre lo que lee no son más que disparates y que a una mujer lo que más le conviene para ser feliz es ponerle coto a sus pensamientos. Ahora quiere su padre casarla y ya ha elegido por ella al candidato más adecuado. Aunque su padre le dice que no la obliga, el cómo la va manipulando para que acceda no le está dejando muchas opciones. En el momento en que su progenitor se lo comunica a Gloria a medida que él va hablando, ella con una sombrilla traza sobre la arena primero líneas horizontales, después verticales y por último diagonales. Con su sombrilla está dibujando la jaula en la que la quieren meter. En las descripciones del jardín donde hablan, la mención de los pájaros, sus juegos, etc, no es mero adorno, ni composición del escenario, sino una intención clara de simbolizar lo que a Gloria le está sucediendo y lo que está sintiendo. El fragmento que comparto es uno de los que vienen a continuación tras decirle el padre que es hora de casarse, darle el nombre de su candidato elegido por él y sus razones y que aunque no la obliga...

"Complacida del silencio y soledad en que estaba dejose ir hacia un escondido y ameno bosquecillo. Al ver lo presuroso de su marcha y el afán con que, marchando hacia el oscuro sitio, miró a sus espesuras, cualquiera habría creído que alguna persona la aguardaba allí; pero no había nadie. El bosquecillo estaba enteramente solo. Después acercose a la verja, y por entre los huecos que dejaba a trechos el follaje de la madreselva, miró hacia el camino con los ojos fijos y el semblante pálido; sus grandes pestañas aleteaban como mariposas negras jugando en la luz".

¿Accederá Gloria a casarse con el pretendiente que su padre ha elegido para ella? Tal vez un inesperado naufragio traíga a Ficóbriga a alguien que ella prefiriera. Pero entonces es muy posible que el drama esté servido y asistamos a una lucha tanto interior, dentro de Gloria, como exterior, familiar y social. Porque poseer un semblante tan parecido al mismísimo Jesuscrito no garantiza que el credo del guapo extranjero sea el que una sociedad de un ferviente catolicismo aceptara de buen grado.

Tiene "Gloria", de Benito Pérez Galdós un comienzo luminoso, representado en una muchacha alegre e inteligente y de natural, bondadosa. Pero es una luminosidad amenazada por el fanatismo religioso. Y cuando la oscuridad se vaya cerniendo sobre ella, caída para todos, tendrá que superar una prueba demasiado dura, demasiado cruel para ser perdonada. Y si bien será la que Galdós llama tan acertadamente, "atisbadora de vidas ajenas", que no es otra que Teresita la monja, mala malísima, e interesada como urraca que enloquece por todo lo que brilla, la que la señale en primer lugar, tendrá en su propio hogar, en su propia familia, el martirio mayor, el acicate continuo, el recordarle una y otra vez su caída y la necesidad absoluta de que se sacrifique para ser perdonada. Cómo he detestado a la dichosa tiíta Serafinita. Casi saltaba de mi asiento para gritarle a Gloria con todas mis fuerzas que no la escuchara; he estado a punto de presentarme en su casa y darle un sopapo que la tuviera dando vueltas hasta que se cayera redonda. Beata que disfraza de bondad filial sus crueles intenciones, "¡Lástima grande que aquella santidad no fuese más humana!". 

El centro de la novela es algo más lento, se están cociendo todos los ingredientes a fuego lento y tiene momentos que resultan las descripciones y los diálogos un tanto redundantes, que dicen con otras palabras lo ya explicado muy bien con anterioridad, pero tienen su razón de ser, de mostrar muy bien la manipulación sin descanso a la que es sometida la pobre Gloria. Solo hay que tener un poquito de paciencia, queridos lectores, que la tercera parte ya será un lanzarse cuesta abajo hasta llegar al desenlace... Ay, ¡qué desenlace!

"Gloria" ya es una muy buena novela escrita prácticamente en sus inicios. Pertenece a sus novelas llamadas de tesis. En este título el conflicto religioso es parte fundamental de la historia y huele a incienso todo el tiempo, por lo que no olviden tomar un poco de agua bendita de la pila antes de comenzar a leerla. Y sobre todo permitid que el siglo XIX galdosiano os encuentre receptivos y con muchas ganas de conocer sus entresijos y a sus inolvidables personajes. 

Esta ha sido mi primera lectura para el reto en Instagram #nosingaldos, organizado por Antonio @nosinmislibros. No soy de retos, pero este está siendo un placer. Estoy disfrutando de mi reencuentro con don Benito Pérez Galdós . 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

lunes, 20 de enero de 2020


~DUMALA~
de Eduard von Keyserling


Se escuchan pisadas en la nieve. Se aproximan. Un eco persistente: Dumala, Dumala, Dumala... Las ruinas envueltas en un silencio cargado de años, aguardan. El visitante intenta ver algo asomado a una de las ventanas: oscuridad. No, ¡espera! Una leve luz en lo que parece una gran chimenea. Se va agrandando hasta que un gran fuego ilumina la estancia. Al principio los roedores se quedan perplejos en el centro del ruinoso salón, mirando aquel inesperado fulgor. Las rasgadas cortinas se mueven sin viento, se van recomponiendo, adquieren colores que se sacuden de polvo el ajado semblante. A un lado de la chimenea, una silla de ruedas y un hombre demasiado delgado, demacrado, pero de porte aristocrático, impecablemente vestido y peinado. A sus pies, una hermosa mujer le masajea las piernas que tiene cubiertas por una manta roja. Enfrente dos hombres. Quiénes son. Erwin Werner, pastor de Dumala, y Karl Pichwit, secretario del barón Werland, por el que ambos sienten un profundo respeto. Pero es la mujer, Karola, quien concentra toda la atención. Lene, la esposa del pastor ya lo dijo con cierto desprecio, con dolor, que Karola siempre quiere verse rodeada de hombres rendidos a sus pies. La joven esposa, algo torpe, teme todo el tiempo enfadar a su inteligente marido. Se queda tan a menudo en casa, sola. Él es requerido, en su labor de pastor, cada vez con más frecuencia por la baronesa con la excusa del marido enfermo que lo aguarda para debatir sobre Dios y la muerte que sabe cercana. Se mira las manos rojas. Él las comparó con las de Karola, "las tiene tan blancas como la nieve", le dijo. 

El visitante no puede dejar de admirar aquel salón despojado ya de sus ruinas y aun así, lo siente todo el tiempo a punto de desmoronarse. Tras los paneles de madera se oye el ruido de los roedores royendo sin parar. Y aquellos personajes en una tensa armonía de deseo y celos los escuchan como si pudieran detener el tiempo, el deterioro, la decadencia hipnotizados por la mujer y aquellas manos blancas de uñas rojas y brillantes anillos que se mueven solícitos, pero ausentes sobre las piernas de su marido. 

La nieve cae sin parar. El bosque esconde peligros en su blanca densidad. El palacio de Dumala es un edificio de hielo que se derrite en sus cimientos. Las bajas pasiones pueden roer hasta la más resistentes estructuras. El visitante sigue bajo la nieve, se siente cómodo ante la escena que está a punto de estallar. Un caballo se acerca. Quién osa romper en pedazos la imperfecta composición. Los celos, los celos, los celos... ¡la romperán en pedazos! Es el barón Rast. Se aproxima. "Tenga cuidado con las ovejas de su rebaño, pastor. Rast, es un desmesurado consumidor de hembras". Le brillan tanto los ojos a Karola. Escucha el galopar del caballo cada vez más cerca. Se desprende del tedio como de una bata que se le estaba quedando anticuada; las manos se quedan quietas sobre las piernas enfermas de su marido. Aguarda con una sonrisa desmesurada, animal. Los ratones roen la madera cada vez más rápido, cada vez más fuerte...

Texto y fotografía, Ana Martínez García.