Lienzo propio que he pintado
con acrílico y óleo.
con acrílico y óleo.
Todos los derechos reservados.
Y un nuevo ser que duerme con el disgusto
de un alma prisionera que pugna por
salir. "Pronto, querida, muy pronto".
Llevo un tiempo perdida. Con los encargos para las comuniones; los mercadillos artesanales, el último muy bonito, EL ZACATÍN, en mi pueblo; la curiosidad siempre latente por nuevas creaciones; mi proyecto secreto; mi diario un tanto abandonado el último año y que he retomado con ilusión por reflejar en él cada suceso, cada pensamiento, cada sentimiento... El tiempo se escapa y sientes que no lo aprovechas lo suficiente.
Y cómo no, los libros que siempre tiran de mí, me reclaman atención, me seducen a cada momento y yo siempre caigo encantada.
Apunto libros y libros y más libros, entusiasmada, emocionada, impaciente por tenerlos todos entre mis brazos. Nada hay en el mundo que me haga tan feliz como los libros. Y hay tantos maravillosos. No es como en otras búsquedas, que nunca hallas lo que anhelas. No, con los libros no ocurre, siempre encuentras alguno que te hace muy feliz. Como UNA MEZCLA DE FLAQUEZAS, de Robertson Davies, el último de su trilogía de Salterton.
Una novela absolutamente deliciosa. Me la he leído de un tirón y temiendo terminarla. Cómo he envidiado a su protagonista, Mónica Gall. El fideicomiso caprichoso de una adinerada anciana le permite estudiar música en Europa para llegar a ser una gran cantante. Consternación del hijo de la anciana, Solly, después de la apertura del testamento al ser informado de que no podrá heredar nada hasta que la educación de una joven con talento para algunas de las distintas manifestaciones artísticas sea completa y él tenga un hijo. La extravagancia de este testamento dará lugar a una historia bella, interesante, divertida, pero también en la que se nos muestras que todos tenemos más o menos flaquezas que nos hacen imperfectos y en resumen, humanos. Si en la primera novela el protagonista era el teatro, en la segunda el periodismo, en esta tercera es la música que es tratada con respeto y son muchas la referencias a músicos y cantantes.
Le presento a mi amigo Pyewacket, un gato encantador, pero sin el menor sentido crítico para la música.
Para el club de lectura me tocaba elegir a mí y me decidí por ¡GRACIAS, JEEVES!, de P. G. Wodehouse. No sé si recordaréis una mítica serie de humor inglesa protagonizada por Stephen Fry y Hugh Laurie (que luego se haría muy conocido a través de la serie "House"), en la que el primero hacía de inteligentísimo y peculiar mayordomo de un aristocrático jefe experto en meterse en líos continuamente. Pues esta serie estaba basada en los libros de este autor inglés con un enorme talento para un humor culto, son numerosas las referencias literarias, pero muy efectivo, que te hace reír sin parar desde el principio. Son novelas para refugiarte en ellas cuando la realidad te pesa demasiado. Su mundo perfecto, casi idílico, tan inglés, te permiten huir por unos días y regresar con unas cuantas arrugas más de tanto como puedes llegar a reírte. Novela inglesa, pero en esta ocasión imposible acompañarla con una taza de té, pues corréis el riesgo de verterlo sobre la ropa y oooooh, Dios mío, noooo, sobre el propio libro.
Esta es la cubierta del
"Omnibus Jeeves" que contiene
tres historias, pero podéis adquirirlas
también por separado.
Los inolvidables protagonistas de la serie inglesa,
"Jeeves & Wooster".
Como curiosidad, decir que un jovencísimo
David Niven hizo de Wooster para el cine.
Un fragmento de mi diario:
Acabo de terminar "Gracias, Jeeves". No me ha decepcionado en absoluto. Es divertidísima y la historia muy bien hilada y sin dejar ningún cabo suelto.
El domingo en el mercadillo artesanal EL ZACATÍN, en las primeras horas antes de que llegara el momento de mayor afluencia de gente, abrí esta novela para distraerme un poco y fue imposible, apenas comenzar, seguir leyendo. No podía evitar reírme a carcajadas e iba a dar un espectáculo.
***
Nunca perderéis el tiempo leyendo, ni soñando con lo leído, porque es muy posible que un día sin esperarlo aquello leído se convierta en vuestras manos en algo hermoso.
Nunca perderéis el tiempo escribiendo sobre lo que sentís, pues un día sin esperarlo alguien lo leerá y se emocionará al verse reconocido y amado en vuestro más íntimo ser.







+1.jpg)

























