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miércoles, 9 de septiembre de 2020


EL MAGO DE LUBLIN

 de Isaac Bashevis Singer


La quietud de la muerte se cernía sobre el apartamento, una quietud que parecía llena de gritos reprimidos. Pero en el exterior aún se escuchaban murmullos y susurros. Yasha permanecía en pie en el centro de la habitación, mirando por la ventana el azul pálido del cielo por donde se elevaba, volando, un pájaro. De pronto oyó música. Un músico callejero había entrado en el patio y tocaba una vieja melodía polaca, la balada de una muchacha que había sido abandonada por su amante. Los chiquillos se agrupaban en torno del músico y, aunque pareciera extraño, se sintió agradecido a aquel organillero. Su tonada había hecho desaparecer el silencio de la muerte.


Yasha Mazur, conocido como el mago de Lublin, es un judío polaco que ha renegado en parte de su religión, lleva tiempo que no sigue sus preceptos, no acude a la sinagoga e incluso se enorgullece de tener sus particulares opiniones sobre Dios. Su profesión, además, le permite viajar continuamente de aquí para allá en su carromato, con su ayudante Magda, un mono, un cuervo y un loro, y llevar una vida de libertino teniendo una amante casi en cada lugar en el que actúa con el mayor de los desprecios hacia su matrimonio con Esther. 

Yasha Mazur, es en verdad un gran mago que ha alcanzado cierta celebridad en los teatros de Varsovia.  Es capaz de abrir cualquier tipo de cerradura, hay, de hecho, quien durante meses se dedica a construir complicados mecanismos para ponerlo a prueba y siempre sale airoso; realiza peligrosas acrobacias sobre una cuerda; practica la hipnosis, y muestra una destreza con los naipes que asombra donde quiera que vaya. Su profesión lo es todo para él y aparentemente durante mucho tiempo ha llevado esta vida sin preocuparse de si estaba bien o mal o si dañaba a los demás. Es amable y cariñoso con las mujeres con las que se relaciona, pero no se compromete con ninguna, ya que no oculta que está casado y de hecho siempre acaba volviendo con su mujer Esther. Pero esta siente que pese a llevar veinte años casados, su marido sigue siendo un misterio para ella y que nunca llegará a entender sus complejidades. Y es que Yasha lo mismo se muestra como un niño alegre y divertido que acto seguido se deja llevar por una inexplicable melancolía. Será la aparición de Emilia, viuda católica con una hija, quien lo convence de que está desperdiciando su talento en la provinciana Varsovia y que en otras ciudades de Europa tendría la fama y la gloria que merece. Le exigirá que lo deje todo y que juntos se marchen de Polonia. Pero para el viaje y los primeros meses necesitarán una gran cantidad de dinero y la única forma de conseguirlo precisará que deje atrás sus escrúpulos y dar un paso para el que no habrá vuelta atrás. Esta mujer, de posición elevada venida a menos, que en cierto modo lo desprecia, le causa tal impresión y tiene tal poder sobre él que lo colocará al borde del abismo, sumiéndolo en una lucha interior entre el bien y el mal. Las dudas que le surgen le harán mirar su vida con detenimiento y reflexionar sobre su proceder hasta ese momento. 

EL MAGO DE LUBLIN, del Premio Nobel de Literatura en 1978, Isaac Bashevis Singer, está considerada la novela más importante de la literatura yidis. Pero como suele suceder con los grandes escritores, los temas suscritos a un determinado grupo social o a una religión se convierten en universales en sus manos. La crisis existencial y religiosa que sufre Yasha, su bajada a los infiernos, no le resultará indiferente a toda persona que ha recapacitado alguna vez sobre su proceder con los demás y consigo mismo en su modo de vivir. Las grandes preguntas y preocupaciones vitales nos son comunes a todos. 

Es una novela muy bien narrada, ambientada en Polonia, en el siglo XIX, que nos permite seguir la evolución psicológica y los planteamientos metafísicos de su protagonista con gran interés y disfrutar a la par de sus habilidades como ilusionista, hasta llegar a un punto culminante donde la realidad adquiere tintes sobrenaturales. La descripciones son muy bellas, de la naturaleza, muy tiernas con los animales, de la ciudad, la evocadora luz de las farolas de gas... Después el cambio que se opera en Yasha admite diferentes interpretaciones. Una de ellas, es que pese a ser un redomado mujeriego, no conoce a las mujeres en absoluto. Es aquí donde la novela me ha resultado más insatisfactoria, pues al darnos su parecer sobre ellas, en su modo de verlas, ninguna te resulta atrayente, las vemos a través de sus ojos poco halagüeños y pese al cariño que les muestra, nos aparecen como interesadas, muy dependientes y con poco mundo interior. Que es importante para el desenlace que nos las muestre así, desde su impreciso punto de vista, pero aun así, eché de menos ver a alguna de ella un poco más allá. Lo que no impide que merezca la pena su lectura por otras muchas razones. 

Lo cierto es que hacía tiempo que tenía curiosidad por este escritor y repetiré con él, desde luego. Pero antes quiero leer a su hermana, la también escritora, Esther Singer Kreitman, con la que al parecer tuvo una relación difícil. Creo que hay algunos títulos traducidos al español. A ver qué puedo encontrar. Singer se inspiró en ella para crear su inolvidable personaje Yentl, de uno de sus cuentos y de una obra de teatro en los que se basó Barbra Streisand para el musical homónimo dirigido e interpretado por ella misma. Magnífico musical, en el que su protagonista se viste de hombre para poder estudiar en la escuela Talmúdica, prohibida a las mujeres. 

Texto y foto: Ana Martínez García.  

viernes, 28 de agosto de 2020

 

~OLAS~

de Eduard von Keyserling


Telas: piqué, muselina, lino... me ondean el viento hasta llevarme a un pasado erigido entre las dunas en una casa al lado del mar. Tan cerca que los cimientos ya se hunden en la arena como en tierras movedizas. Pero Nini y Lolo con sus melenas pelirrojas ondeando por el mismo viento, lánguidas y confiadas, ignoran que la humedad del mar avanza sigilosa y ya les llega a los bajos de sus vestidos, tan delicados como sus jóvenes anhelos. Doralice, esa mujer de la que no se puede hablar; Doralice, tan bella que duele mirarla; Doralice, Ella, representa el misterio y el escándalo, huyó con un pintor cuando casada con un conde vivía en su castillo, encerrada entre penumbras opresoras que custodiaban los latidos de los sueños prohibidos tras las gruesas puertas. Doralice ha llegado a sus vidas, en su lugar de veraneo, mientras pasea por la playa la espían escondidas en la buhardilla y quedan prendidas de sus vestidos que desprenden un anticuado perfume de jazmín. La Generala prohíbe mencionarla. Pero no puede cegar a los hombres ni a las muchachas. Su gran belleza es una aura de presagios de dolor y celos. Lolo lo supo cuando fue a su encuentro, es "su boca marcada por la fatalidad". Nadó sin descanso hasta ella y luego nadaron juntas. La inocente joven, recién prometida con el alférez de húsares de Brunswick Hilmar vom Hamma; nadando con lo prohibido, con lo excitante. Y su gesto:
Lolo tomó aquella pequeña mano húmeda, la sostuvo unos instantes y se la llevó fugazmente a los labios.

-Le... le doy las gracias, señora -dijo en voz baja.

-Así no -le espetó Doralice, que se inclinó y besó a Lolo en la boca. 

OLAS (1911), de Eduard von Keyserling, fue una de las primeras novelas que el escritor escribió estando ya ciego por la sífilis. Sus novelas se las dictaba a sus hermanas y poseen un algo onírico, crepuscular y decadente que las hace únicas. Las descripciones son bellísimas, como si encerraran un doloroso caminar entre los recuerdos, tratando de no olvidar los colores aprendidos y a la vez mezclados con los nuevos surgidos de la pura imaginación, erigiendo una ficción entre las ruinas incomparable. 

Cuánto daño podrían haberme infringido los libros de Keyserling leídos siendo muy joven. Hubiese emergido de sus novelas trastornada por su atmósfera de ensueño; enajenarían mi realidad con su perfume dulzón de frasco roto que se quedó olvidado en un rincón y se envenena en su propia oxidación. Ahora a sus historias las meto en una urna de cristal para mirarlas casi con enfermizo detenimiento, pero sintiéndome a salvo. Creo. Las novelas de este escritor se adaptan a mi ser como en una urna de flores secas con el aire viciado de un cuarto donde no se vivió, donde solo se soñó literatura, y se quedan contenidas en mí como un sepulcro que mantiene, sin embargo, con vida sus fantasmas de ficción. Fantasmas vestidos de piqué, muselina, lino...

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

miércoles, 26 de agosto de 2020


MEMORIAS DE UN ASESINO

ISRAEL RANK

de Roy Horniman


La aflicción me parece terrible, por supuesto, pero lo peor del mundo es la pobreza.

Me di cuenta de que el truco consistía en tener amigos ricos y utilizarlos. También comprendí esa máxima capital según la que, para tener éxito en la vida, resulta esencial evitar a los desafortunados y a los necesitados y, sobre todo, no dejarse engañar por el hecho de que, en si mismos, estos últimos probablemente sean las piezas más divertidas de la sociedad. Si un hombre desea ser rico, debe vivir entre los ricos. El problema era cómo hacerlo con quince chelines a la semana.


Israel Rank nos presenta sus memorias desde la cárcel. Ha asesinado a una serie de personas y nos va a contar su historia. Igual pretende incluso que entendamos sus motivaciones. ¡Menuda desfachatez!

Desde niño, el protagonista de MEMORIAS DE UN ASESINO, ISRAEL RANK, de Roy Horniman, se siente diferente. Ha recibido una educación selecta por parte de una madre que se ha desvivido por él y lo ha llevado a las mejores escuelas. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que su posición económica no es lo favorable que podría pensarse por su instrucción y ser, además, mitad judío, por parte de padre, tampoco lo va a ayudar en una sociedad clasista y antisemita. Se siente humillado ante sus compañeros y sueña con dejar atrás la pobreza. Para lograrlo cuenta con su astucia, unos modales exquisitos y una belleza física que le permite destacar entre los demás. Pero hay algo más importante para él, algo que cuando llega a adulto le hace ver su futuro con mejores perspectivas para lograr resarcirse del desdén de los demás y llevar la vida de lujo que cree merecer. 

Su madre, que al casarse con su padre hizo un mal matrimonio en el aspecto económico, pertenece en realidad a una ilustre familia que posee uno de los títulos nobiliarios más antiguos del Reino Unido. Como hijo suyo lo heredaría en el caso de que todos los miembros anteriores a él en el orden de sucesión muriesen. Su mente comienza a maquinar cuando consultando un árbol genealógico comprueba que tan solo le separan del título de conde de Gascoyne seis miembros... 

Estamos ante una novela  muy entretenida, de ágil lectura, diferente a las historias habituales sobre crímenes, tiene algunos giros inesperados, mantiene el interés y administra bien los momentos de tensión. Pero, aun con todo lo dicho, lo cierto es que hubo algún momento en que me aburrió. Comienza Israel Rank con la descripción deprimente del lugar donde ha vivido la mayor parte de su vida; nos cuenta la historia de sus progenitores y cómo descubre ese algo insospechado dada su pobreza que os contaba en el párrafo anterior; lo vemos cómo se desenvuelve en la escuela, las burlas de sus compañeros y las amistades y enemistades que allí hace; conoceremos a la hermana de su mejor amigo, la vanidosa Sibella, personaje muy importante en la novela, de la que se enamora perdidamente y que le hace sufrir con sus desplantes. Toda esta parte me gustó mucho. Después sigue muy bien también durante un tiempo, ya de adulto. Y es cuando ya toma la decisión de acabar con todos sus familiares a los que no conoce, la parte de la planificación y cuando comete los crímenes, que me resultó, como os decía, más aburrida y perdía interés. Interés que volvía en cuanto entablaba relación con esos miembros, las descripciones de cómo eran, cómo vivían, cómo iba ganándoselos... Las visitas al castillo del conde me encantaron y lo que se teje allí hasta la parte final es muy bueno y no decepciona.  

Israel Rank es un cínico, un inmoral increíble y se me atragantaba bastante. Lo curioso, es que lo tiene todo para lograr triunfar sin necesidad de matar a nadie. Le hubiera dado dos guantadas. Pero él estaba obcecado con heredar el dichoso título y ale a preparar venenos, trampas, etc.

En fin, una novela muy apropiada para la época estival. No me ha vuelto loca, pero ha sido una lectura que ha estado bien, muy entretenida y me quité la curiosidad. Yo me lancé a leerla de inmediato cuando supe que una película clásica se había basado en ella y no me pude resistir. Me pasa a menudo esto. La película se titula OCHO SENTENCIAS DE MUERTE, es del año 1949, dirigida por Robert Hamer y en la que un magnífico Alec Guinness interpreta ¡ocho papeles diferentes! Una proeza de la que salió más que airoso. Qué grande. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 



lunes, 10 de agosto de 2020


DESDE QUE EL MUNDO EXISTE
de Rachel Field



Hay novelas que parecen escritas ante una ventana abierta al mar, con la mirada puesta en la lejanía, dejando que la brisa marina juegue entre las teclas, al ritmo del ir y venir de las olas y al dictado de la espuma de los recuerdos de otros tiempos. Es el mar de esta novela de un pasado en el que los barcos de vapor comenzaban a modificar el horizonte y las velas, antes dueñas y señoras, se iban replegando.

A los Fortune, que se han enriquecido con el comercio marítimo y durante generaciones han botado de sus astilleros los mejores buques de vela, les llega el momento de saltar sobre el navío de los nuevos tiempos o quedarse anclados en el pasado. 

Kate Fernald llega a La Extravagancia en la costa de Maine, Nueva Inglaterra, un frío invierno de las últimas décadas del siglo XIX. Su madre va a trabajar en la gran mansión de los Fortune como ama de llaves y ambas vivirán allí. Kate es una muchacha tímida que confiesa que no se siente a gusto con otros niños de su edad. Sin embargo, de inmediato surgirá la amistad entre ella y los hijos del comandante Fortune, Rissa y Nat, estableciéndose entre los tres un vínculo que marcará su destino. Un destino que girará en torno al sensible Nat y su pasión por la música. 

Sin que nadie pronunciara una palabra supe que había estado a punto de ocurrir algo desagradable y que, en cierto modo, tenía que ver con el piano.

DESDE QUE EL MUNDO EXISTE, de Rachel Field, es la historia de una saga naviera y de cómo determinadas decisiones pueden modificar de forma irreparable el trazo firme de unas vidas que parecían predestinadas por nacimiento desde generaciones atrás. Cómo nacen seres a veces tan únicos y especiales que si no se tiene cuidado se les puede dañar de forma irreparable; que no sirve con ellos lo establecido para otros. Es la historia de una amistad de años y de un gran amor. De ambición y de tradición. De rencores y venganzas. De avance y de destrucción. Es una novela en la que el progreso llegaba con una hacha ciega en las manos. Es la historia de una gran mansión, La Extravagancia.

Sobre La Extravagancia de los Fortune se contaban muchas historias y Jake Bullard se esforzaba por compartirlas conmigo cuando mi madre y yo íbamos a pasar el domingo a Little Prospect con el primo Sam y su familia. Volvía a oírlas en la escuela, a la que acudía sola todos los días, con mis libros y mi fiambrera. Los otros alumnos se quedaron asombrados al enterarse de que yo vivía en la mansión blanca del risco y hablaba y jugaba con aquellos niños a los que ellos solo veían pasar en carruaje para ir a la tienda o a la oficina de Correos, o sentados en la iglesia en el banco reservado a los Fortune.

Rachel Fiel fue la primera ganadora con esta novela en 1935 del National Book Award, el galardón literario más prestigioso de Estados Unidos. Y fue un premio, merecidísimo. Os aseguro que terminé el libro muy emocionada. Ha sido una lectura que he amado desde su primera línea hasta la última. Una historia diría, clásica, en el mejor de los sentidos; muy bien escrita; con una estructurada que no deja nada al azar y con detalles que van adquiriendo significados posteriores; con unos personajes inolvidables, definidos, psicológicamente ricos y complejos, pero de los que entiendes su motivaciones. De un modo magistral la autora lleva a Kate, Nat y Rissa de niños, en dos momentos diferentes, hasta una anciana que lee la buenaventura y en cómo agarran una piedra de la suerte, nos da la clave de los tres personajes. El desarrollo a continuación es absolutamente coherente con ese detalle y lo despliega de un modo bello, medido y manteniendo al lector todo el tiempo interesado e implicado.

Hay una adaptación cinematográfica del año 1947: 'Almas borrascosas'. Un título desafortunado, en mi opinión, que trata de que la asociemos con la obra de Emily Brontë y lo cierto es que las semejanzas que pudiéramos encontrarles son mínimas. Aunque al parecer la película está muy bien, no sé si verla o no de momento, porque se centra en la historia de amor y la novela es mucho más. Todo el tema naval -que no es nada pesado, todo lo contrario-, el amor de Nat por la música, las descripciones del paisaje, del día a día en la mansión... Me da miedo que se me quede muy reducida. 

Por último, no puedo terminar este texto sin un llamamiento a la editorial, Reino de Cordelia, que por favor traduzca más libros de Rachel Field. No pueden dejar de hacerlo. Comenté que 'Disturbios', de J. G. Farrell lo había dejado con pena en la estantería, que lo hubiera comenzado de nuevo nada más terminarlo y con este me ha ocurrido lo mismo. Con ambos me ha costado mucho la despedida. Vosotros, lectores, me entendéis lo que significa esa añoranza del lector con un libro nada más leer la última página. Es algo maravilloso que me parece que se produciría de nuevo con otras novelas de esta escritora.

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

martes, 28 de julio de 2020


TRAGEDIA DEL SEÑOR MORN
de Vladimir Nabokov


¡Estoy condenado! Yo no sé morir, ¡no sé!, y ya es tarde para aprender, ¡no hay tiempo!, ¡ahora vienen a por mí!...

Todo esto es un sueño... El sueño de un poeta borracho.

Vladimir Nabokov siendo muy joven repartía su talento entre la pintura y la escritura, pero fue en las letras y no en los lienzos donde acabaría empleando su amplia paleta de colores. Comenzó como poeta y escribió también teatro y relatos, pero sería en la novela donde el genio del escritor ruso alcanzaría su máximo esplendor. Inteligente como era se dio cuenta pronto dónde podría desarrollar plenamente su gran potencial. Su primera novela, 'Mashenka' o 'Mary', como prefiráis, la publicaría en 1926 y ya es una obra redonda, no le falta ni le sobra nada. Uno de sus mayores admiradores, Martin Amis, lo dijo claramente: "una pequeña joya". Y sin duda lo es. El título que hoy me ocupa, TRAGEDIA DEL SEÑOR MORN, obra de teatro escrita en ruso y de estilo shakesperiano, la había terminado dos años antes, en 1924, pero no sería editada hasta 1997. Sin estar a la altura de su primera novela, es una gran obra y para los lectores que admiramos a este enorme escritor que en este nefasto 2020 -no todo iba a ser malo- la editorial La Uña Rota la haya editado con una buena traducción directa del ruso de manos de Rafael Rodríguez y una edición cuidada con una introducción como merece, es sin duda una gran alegría que no nos podíamos perder. Y no me la he perdido.

En esta obra de teatro se ve venir al joven autor con paso firme, con su enorme talento bajo el brazo y con los temas que iría desarrollando a lo largo de su extensa carrera literaria. El juego shakesperiano es una curiosidad muy estimable para los que admiramos a ambos, resultando un ejercicio brillante. Para lo que opinaba Nabokov sobre el teatro de Shakesperare y en relación a esta obra os remito a su magnífica biografía escrita por Brian Boyd, editada en español por Anagrama. Uno de los temas más interesantes que analiza es del rechazo de Nabokov a la inevitabilidad imperante en las obras del Bardo de Avon. No nos equivoquemos, no estamos ante un imitador de Shakespeare, sino  que Nabokov, ya con las ideas muy claras, nos muestra en este juego lo que serán los principios fundamentales de su narrativa. A modo de una obra suya, él nos muestra su propia idiosincrasia.  

En las obras de Nabokov se dan tantos temas y en una escala de niveles tan asombrosa, que a mí personalmente a la hora de acometer la tarea de escribir sobre uno de sus títulos prefiero centrarme en lo que más significativo ha sido para mi. No hay ni una sola novela suya que haya leído de la que no haya extraído un mensaje claro que me sea útil. Curiosamente, él que no creía que las obras literarias debieran tener un propósito didáctico sí dejaba en ellas un importante aprendizaje a veces por la propia evolución de algunos de sus personajes, en el caso de Pnin, por ejemplo, vemos un clarísimo álter ego. En esta tragedia y siendo un tema que me interesa mucho voy a resaltar esa tarea ineludible -o debería serlo- en la evolución de un ser humano que es aprender a enfrentarse con la muerte. Asignatura cada día más pendiente en esta sociedad que nos coloca cada vez más de espaldas a ella, la pone en un escaparate y nos deja desalmados ante su llegada. En esta obra la mayoría de sus personajes de un modo u otro se van a ver cara a cara con la Parca y cada uno de ellos tendrá una reacción diferente. Voy a poner unos ejemplos sin desvelar demasiado. Está el que convencido de que el honor siempre hay que salvarlo, sobre todo en cuestión de amor, que temblará ante la muerte, pero que aun así irá a su encuentro. El que prefiere la muerte, incluso infringiéndosela a otros con espantosa crueldad por defender unos ideales revolucionarios antes de llevar una existencia en letargo; también tenemos al que inconsciente e insustancial cuando la ve cerca actúa con la mayor de las cobardías, incluso dando de lado al ser amado; la que siempre elige la vida, desde el egoísmo quizás, aunque le quede un mínimo aliento, e incluso el que sintiéndose un hombre noble de gran dignidad al llegarle el momento prefiere huir, pero se consume después al reflexionar sobre su cobardía y ve que vivir así no merece la pena. Todos estos personajes y otros más se nos aparecerán en un principio como seres muy diferentes a lo que serán al enfrentarse a la muerte, sorprendiéndose mucho alguno de ellos al ver sus propias reacciones.

Además de todos los significados que podemos extraer de cualquier obra de Nabokov, la trama principal es muy amena, muy shakesperiana, como decía, pero con unas innovaciones y unos giros que el autor ruso tiene muy claros y que rompen cierto encorsetamiento de un teatro que se impone ya que rompa con algunos principios. Ambientada en un momento histórico que no se desvela y un país que tampoco se nombra, los sucesos terribles de una revolución nos remiten por fuerza a la Revolución  bolchevique, por la que Nabokov y su familia se vieron obligados a exiliarse. Y esa presencia de la muerte como un personaje más que enfrenta al resto de personajes consigo mismos y con los demás la había tenido muy presente a pesar de su juventud por tan duros sucesos que había vivido y por la propia muerte de su padre, dos años antes. 

Ganus, es un revolucionario arrepentido que ha huido de su destierro y acude a su antiguo líder, Tremens, buscando noticias de su esposa Midia. Al descubrir que mantiene relaciones con el señor Morn lo retará a un curioso duelo que se decidirá con los naipes, a pesar de que llegado el momento le es desvelado un secreto que podría cambiarlo todo y propiciar las peores consecuencias. 

Vladimir Nabokov escribió esta obra en Praga, mientras mantenía correspondencia con Vera, que sería su esposa durante más de cincuenta años y que se encontraba en Berlín. Momentos muy difíciles para ambos en el exilio, que los unió aún más y que a pesar de todo el sufrimiento no impidieron que él se convirtiera en un enorme escritor. Ver en esta obra sus primeros pasos, ya tan seguros, tan firmes, encaminados, eso sí, hacia sus novelas con las que alcanzaría la excelencia ha supuesto un enorme placer. Una obra que se lee en nada y que se queda para siempre en ti y te acerca un poco más a su particular y rico mundo literario. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.  

sábado, 18 de julio de 2020


EL DIARIO DE VIRGINIA WOOLF
~Vol. III (1925-1930)~


El tercer tomo de los Diarios de Virginia Woolf ha sido una de las novedades más interesantes de este año. Yo los fui leyendo hace bastante tiempo, tomándolos prestados -los que tenían- de la Biblioteca Regional de Murcia. Todavía conservo las numerosas notas que de ellos extraje. Ahora, poder tenerlos en casa y leerlos y releerlos cuando me apetezca supone casi un pequeño milagro inimaginable entonces. Es de agradecer el magnífico trabajo que está haciendo la editorial Tres Hermanas. Bellos, muy cuidados y con la traducción de Olivia de Miguel, que es inmejorable. En este año tan duro el milagro de la literatura nos emociona aún más y es de ley valorarlo y cuidarlo.

En el primer tomo, con treinta y tres años, encontramos a Virginia Woolf ya casada con Leonard y afincados en Richmond. Para los que somos un poco cotillas el segundo volumen nos permite conocer sus primeras impresiones sobre la fascinante Vita Sackville-West, ya que se conocieron en el año 1926. Os dejo abajo un pequeño aperitivo. Y para los lectores de Thomas Hardy, mirad también más abajo. Y esto no es más que una pequeñísima muestra de lo mucho que contienen estos Diarios. 

EL DIARIO DE VIRGINIA WOOLF Vol. I (1915-1919).
~Jueves, 18 de julio de 1918~

"Fuimos a tomar el té al club... ¡y vaya té!: dos galletas secas, así que cuando llegamos a casa tuvimos que recurrir al pastel".

EL DIARIO DE VIRGINIA WOOLF Vol. II (1915-1919).
~Jueves, 5 de julio de 1924~

".... Pero es el empaque y la clase de Vita lo que más me ha impresionado".

EL DIARIO DE VIRGINIA WOOLF Vol. III (1915-1919).
~Jueves, 18 de julio de 1926~

"Al principio creí que era Hardy, pero era la doncella, una chica pequeñita y delgada que llevaba una auténtica cofia. Entró con un pastel en bandeja de plata y el resto del servicio para el té. La Sra. Hardy nos habló de su perro". [...] "Al momento, volvió a abrirse la puerta, con más finura, & entró al trote un viejito monfletudo y alegre que se dirigió a nosotros en un tono jovial & enérgico, como un viejo médico o abogado, diciendo: <<Bueno, cómo va...>>, o algo parecido, mientras nos daba la mano. Llevaba una chaqueta gris de lana basta y corbata a rayas".

Texto y foto: Ana Martínez García.

miércoles, 15 de julio de 2020



~DISTURBIOS~
de J. G. Farrell


"...miró hacia atrás por encima del césped, al Majestic. ¡Qué ruinoso parecía desde aquel ángulo! Las grandes chimeneas que se alzaban sobre la masa de madera y piedra le daban la apariencia de un acorazado encallado. La hiedra había empezado a crecer, a extenderse ávidamente sobre la enorme pared de muchas ventanas contigua al Patio de las Palmas. De hecho, parecía surgir del propio Patio de las Palmas, a través de un paño roto del techo podía verse un tronco que brotaba grueso y peludo como el muslo de un hombre y se ramificaba luego con múltiples dedos sobre la piedra. En las paredes del sur sobresalían como venas varicosas las cañerías oxidadas. <<Tal vez -pensó el comandante- la hiedra ayude a mantener unido todo el edificio un poco más>>".

DISTURBIOS, de J. G. Farrell.

Asistir a un baile de arañas. Deslizarse por el polvoriento suelo, mientras las mandíbulas de los muertos se desencajan en carcajadas de antaño. Una copa más, por favor. Aunque es tan anticuada la cristalería. Huele a orines de gato. Las ancianas ríen coquetas. Se quejan de las corrientes de aire, mientras buscan con la mirada al comandante y rodean insistentes al viejo médico. 

Asistir a un baile de arañas. Llevas puesto tu mejor vestido. ¡Sin medias! Qué escándalo. La música se arrastra entre los instrumentos dejados contra la pared. De sus orificios reptan el resto de invitados.

Estás en la pista baile. ¡Que alguien limpie el espejo! Quiero verme bailar... No, que lo dejen como está, velado. El Majestic es ya una tumba llena de rasgados disfraces de otra época. Una ruina que se va desmoronando sobre sus fantasmas y las ratas esperan para repartirse el botín. ¿Dónde están los gatos? Que hagan algo con estas ratas. Tantos gatos colonizando habitaciones enteras... Hay que llamar al comandante antes de que sea demasiado tarde. 


El comandante, Brendan Archer, llega al Majestic en el año 1919, en plena Guerra de Independencia irlandesa. Después de recuperarse de las secuelas de la Gran Guerra va al encuentro de su prometida, Angela, que vive en el hotel de su familia en Kilnalough -lugar ficticio situado en Irlanda-. Es un hombre distinguido, de buena posición económica, pero sin familia que lo espere. Tan solo una anciana tía a la que apenas conoce. O tal vez ya no es el mismo que era y su visita tras su salida del hospital no resultó lo que él necesitaba. Fue en 1916 durante un permiso que conoció a la señorita Spencer. El encuentro había sido muy breve, pero a partir de ese momento ella tendría a alguien a quien esperar mientras durase la contienda y él una razón para sobrevivir. Durante el resto del conflicto y el tiempo que duró su convalecencia recibió una carta por semana y aunque no se puede decir que ella fuera especialmente cariñosa le hablaba de su vida en el Majestic del que Brendan se fue haciendo una especial composición en su cabeza de tal forma que en julio cuando estaba ante la puerta del hotel, casi sintió que volvía a casa. Es cierto que tal vez el compromiso entre el comandante y Angela estuviera prendido por alfileres de humo. Pero no por ello el recibimiento fue menos caluroso por parte de su familia. Claro, a él le sorprendió que nadie viniera a llevarle las maletas, que todo estuviera tan deteriorado y que el reloj de recepción marcara una hora equivocada... Y qué decir del primer encuentro con su prometida -"mitad ella y mitad desconocida, pero ninguna de las dos mitades correspondía a la imagen que había tenido de ella cuando leía su carta semana"- en el Patio de la Palmas donde la vegetación había tomado el lugar y se veían polvorientos muebles allí y allá. Lo mejor sería regresar cuanto antes a Inglaterra. Pero estaba tan cansado y hambriento. Por una noche soportaría las sábanas húmedas que se encontró en el cuarto, al que no le acompañó nadie, ningún botones, ni ningún miembro de la familia, y al día siguiente hablaría seriamente con Angela. No contaba con lo que le aguardaba: conocer a otra mujer, Sarah, y lo que le supondría; entablar una peculiar y dependiente amistad con Edward, el padre de su "prometida"; que las ancianas, clientas instaladas a perpetuidad en el ruinoso hotel, tal vez le robarían el corazón; que aquel primer gato que se recostó en sus rodillas, ignoraba que sería el primero de una auténtica legión de pequeños felinos,  y que los disturbios, afuera del hotel, pero a nada, tan cerca y tan terribles serían su día a día. Y que cada día, al menos al principio, planearía marcharse, sin conseguirlo.

Es muy difícil explicar esta novela. La encontré buscando otro título en Acantilado y en cuanto leí la sinopsis y fui a investigar más sobre ella y sobre el escritor, J. G. Farrell, por Internet, supe que había encontrado algo grande. Un hotel de lujo, que gozó de gran prestigio, pero que a la llegada del comandante se encuentra en absoluta decadencia, dejado por sus dueños que viven inmersos en la preocupación diaria por el conflicto irlandés y por los continuos disturbios de los que tienen noticia e incluso sufren cerca de ellos; el comandante que llega y se convierte en uno más de esta curiosa comunidad y las historias de todos los demás personajes pintorescos e inolvidables. Una novela redonda, de principio a fin, como la vida, con momentos terribles, podía reír a carcajadas y a la página siguiente llorar o espantarme por los sucesos dolorosos e incomprensibles derivados de cualquier guerra. Hay en ella amor, soledad, cerrazón, sensualidad, humor... Y muchos, muchos gatos. Si buscáis información sobre DISTURBIOS veréis que simboliza el fin del imperio británico, como era en el siglo XIX, y los conflictos con Irlanda, que hasta hace muy poco seguían coleando y los representa este autor de un modo asombroso, original, hermoso, patético..., a través de lo que sucede en el Majestic. J. G. Farrell que se crió en Irlanda y en Inglaterra crea en el comandante en cierto modo a su alter ego y a través de él vemos lo que significaba estar entre dos aguas y entender las razones de unos y de otros.  

Os escribo a continuación de mi diario: "Estoy en la página 512 de DISTURBIOS y lloro, literalmente, por la tristeza que me da despedirme sobre todo del comandante, pero también de todo el Majestic: Edward, Sarah, las temibles gemelas, el rebelde doctor... ¿Qué tiene este ruinoso hotel lleno de gatos que te atrapó, Brendan, y me ha atrapado a mí? No quiero decir adiós. Quiero quedarme con vosotros en la polvorienta sala de baile".

Quedan meses todavía para que acabe este año, pero es muy difícil que ningún otro desbanque a este y a los DIARIOS, de Cioran, aun sabiendo que vendrán otras buenas lecturas. Pero libros así, que te cambian y que te reafirman en lo que eres para bien y para mal, no son fáciles de encontrar. Dos autores muy diferentes, uno que pasó su vida pensando en la muerte y otro que murió muy joven, con cuarenta y siete años. Dos libros muy diferentes, pero que en mí los paralelismos se miran y se comprenden. Dos libros para seguir leyéndolos y para que me sigan explicando lo que soy. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.