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miércoles, 5 de diciembre de 2018

      No puedo evitarlo, una y otra vez me veo arrastrada a los páramos junto a las hermanas Brontë y llevada por el fuerte viento traspaso sus evanescentes figuras con el engañoso deleite de creer que soy la única que conoce un secreto oculto al resto de mortales; ellas están entre mis fantasmas preferidos y hay momentos que las siento solo mías y es hermoso mirarlas desde mi soledad, pero otras veces quiero hablarles de ellas a todo el mundo, para que acudan junto a mi a visitarlas en su aislamiento, que nos asomemos por encima de susu hombros para ver sus escritos y que me confiesen que también sienten su tristeza como yo.

    Puede parecer una tumba la casa parroquial con un único bastión en pie resistiendo a la muerte y que ésta finalmente venciera, pero que sesgara sus jóvenes vidas tan pronto no significa que dejara yermo el lugar. Cada lector que sigue venerando sus libros se burla un poco de la muerte que tan cruel fue con esta familia. Leer sus libros, entrar en sus pensamientos, pretender saber hasta el último detalle de sus vidas, explorar hasta el más recóndito rincón de sus almas, hasta en el interior de sus huesos. Pero no es posible llegar a aprehenderlo todo. Las vemos cogidas de las manos, elusivas, caminando siempre en círculo hacia sí mismas, siempre un misterio, siempre una duda, para siempre el último y más importante resquicio de su intimidad solo para ellas.


    Cuando supe del libro que hoy os traigo, La historia secreta de Jane Eyre  -Cómo escribió Charlotte Brontë, de John Pfordresher, sabía que no desentrañaría todos los misterios y aun así se me hizo irresistible. Creo que perseguiría un papel por la calle, un minúsculo papel que llevara escrito Brontë; me quedaría bajo una ventana que en una lectura privada llegara hasta mí uno de sus nombres; alguien que por el contrario al pasar por la calle lo dejara caer en mi puerta; perseguiría un eco, una nota musical, un suspiro que me acercara a ellas. Cómo no iba a ser un placer para mí este título como una pequeña y preciosa pieza más del rompecabezas.

    En él se analiza Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë, en relación con su propia vida. Dice: "El éxito inmediato" de Jane Eyre se debe a la claridad con que Charlotte Brontë comprendió desde el principio que trabajaría con la Verdad y la Imaginación: realismo y fantasía". Por lo que nos habla de los diferentes acontecimientos y experiencias de su vida y cómo Charlotte los traslada a su novela y por medio de la ficción los convierte en algo diferente, pero tan suyos que temía en su pudor victoriano ser reconocida y señalada como la dueña de sentimientos tan intensos y tan privados. Sabemos de una fuere pasión que sintió por un profesor, de sus temores ante ciertas mujeres de carácter muy fuerte, de cómo incorporó como en un collage las diferentes personalidades de los hombres de su vida en sus personajes masculinos, incluida la de su padre; sabemos de su enorme dolor ante la muerte de su madre y sus hermanas. Nos habla de sus libros preferidos, de sus amigas, de lo que sintió por su eterno compañero de juegos y creaciones literarias, su hermano Branwell, cuando cae por una pendiente de alcohol y apatía por vivir.

    Son muchos, en efecto, los datos interesantes que vamos a conocer, pero también he echado en falta que no señale y analice con detenimiento la influencia de su hermana Anne a través de su novela Agnes Grey que la escribe antes que Jane Eyre, y que, aunque inferior, en mi opinión, desde un punto de vista literario, no se puede despreciar su enorme valor. Se hubiera agradecido también un estudio de la obra desde un punto de vista más forma. Y otro pequeño "pero" que le he encontrado es que a veces da la sensación de una Charlotte demasiado soñadora que no tuvo otro modo de vivir el amor y ciertas experiencias más que a través de su obra. Y parece que era este su motivo principal y no por dar respuesta a su talento y a una necesidad intelectual de crear una obra.

    Aun con algunas objeciones, es un libro muy ameno, que se lee muy bien y que recomiendo sobre todo a aquellos lectores que se están iniciando con las hermanas Brontë, en especial con Charlotte y que, además, acaben de leer Jane Eyre. Y a todos aquellos que como yo, se lo quieran  leer  absolutamente todo lo que se refiera a estas escritoras.

    Sus vidas fueron muy cortas, pero dejaron una obra magnífica. Merece la pena leerla y releerla e ir a buscar en ella unas naturalezas tan asombrosas y un talento tan genuino que sigue fascinando a cada nueva generación las conoce. Allá en los solitarios páramos siguen con sus vestidos ondeantes y sus rostros graves escondiendo un guiño de triunfo. 

Texto y foto: Ana Martínez García.

    Os dejo también el enlace al programa de radio en Onda Bullas: https://www.ivoox.com/30573835
Cose que te cose... Sigo con el vestuario de mis muñecas que las tengo junto a la estufa de leña en paños menores.


sábado, 1 de diciembre de 2018

Cosiendo la ropa de mis muñecas. Todavía queda mucho trabajo, ya que esta vez voy haciendo tres a la vez. Es un placer al que hay que entregarse sin prisas. No puedo dedicarles todo el tiempo que quisiera, pero cuando puedo darles un par de horas disfruto mucho.

Por supuesto, sin olvidar nunca las lecturas. Aunque voy retrasadísima con las reseñas. Poco a poco...




viernes, 30 de noviembre de 2018

Siempre acabo añorando el blog, pero la falta de tiempo una y otra vez demora mi regreso. Me gustaría venir de nuevo con mis lecturas y creaciones, pero no puedo prometer nada. Intentaré, no obstante, quitarme tiempo de otras actividades que no me compensen tanto y hacer lo posible por venir más por aquí. El ruido de las redes sociales puede ser ensordecedor y el blog me da más paz. Se asemeja más a mis diarios, crees que no los leerá nadie, pero tal vez tienen algún lector que no puede evitar la curiosidad. 


Ahora, mi querida Nora, quiero que leas una y otra vez  todo lo que te he escrito. En parte es desagradable, obsceno y bestial; en parte es puro y sagrado y espiritual: todo ello soy yo. 

James Joyce.


Todas las buenísimas críticas que había leído sobre EL LIBRO MÁS PELIGROSO, de Kevin Birmingham no exageraban lo más mínimo. Es un libro sobre un gran libro, el "Ulises", de James Joyce, un símbolo de libertad. Está escrito con las reglas del mejor thriller: hay una trama que te atrapa, unos personajes muy interesantes, datos que se te ocultan intencionadamente para serte revelados páginas después, unos virajes que te zarandean y despeinan y unas revelaciones finales que te dejan boquiabierto. Hay un héroe con el que te encariñas y que quieres que todo le salga bien y consiga su propósito de publicar su gran obra, que logre sortear la censura que la cerca y persigue y no acabe destrozada y hasta quemada. Todos los datos y curiosidades que aporta este libro, narrados sin más, ya hubieran sido suficientes para hacerlo apetecible y leerlo con mucha curiosidad, pero Kevin Birmingham le aporta, además, sus toques especiales que te agarran a su libro con los ojos tan inundados de expectación que temes cerrarlos un instante y que se te ahoguen sin haber averiguado toda la verdad, toda, hasta el último detalle. Trasluce tal admiración por Joyce y su obra que lo imaginas con los ojos brillantes investigando, leyendo infinidad de documentos, visitando a familiares de aquellos protagonistas, escribiendo su libro y al fin chistándote a ti, pidiéndote que te acerques que te va a contar todos los secretos de la mítica peripecia que supuso la publicación de "Ulises". Hay libros que no los lees, te los bebes y después te dejan sedienta, con la necesidad urgente de leer -o releer- a continuación el libro tan importante del que habla. Que si ya lo sabías grande, saber los detalles de su épica le añaden una aureola que será imposible de apagar.

"Ulises", de Joyce estuvo censurada durante más de una época. Pero estaba destinada a ser leída, admirada y estudiada; era necesaria para romper las barreras pacatas que se le imponían al arte. Una obra que asestó el gran golpe sobre los miedos de occidente. Miedo a la sexualidad que llenaban de armarios y candados el arte, que lo cubrían de miriñaques, faldones y faldas enormes. El miedo a la diferencia, a la disidencia religiosa y política. Miedo que imponía vigilar sin descanso para velar por una sociedad de orden, leer la correspondencia, juzgar, prohibir y destruir las obras de artistas de dudosa moralidad; mantener bajo llave, con las luces apagadas y haciendo como que no existía todo lo humano que creyeran que podía traer el desorden e impulsara a la lujuria y a la perdición de los jóvenes. Pero frente a este miedo existía un descontento que crecía cada día más y que estaba harto de constreñir sus instintos, sus pensamientos y su necesidad de crear o acceder a las creaciones de otros con plena libertad. "Ulises" llegó en el momento idóneo en que las conciencias bullían por conocerse, por estudiarse, por entenderse. Un deseo de libertad, de abrir las ventanas y ventilar los cuartos de aire enrarecido. 

James Joyce escribió "Ulises" con un miedo propio y muy doloroso, el de la posibilidad cada vez mayor de quedarse ciego. Los ataques de iritis que le sobrevenían de pronto, a veces en plena calle, cayendo entonces desplomado por el dolor y que lo obligaron a pasar por el quirófano en numerosas ocasiones hubieran desanimado a cualquiera de seguir escribiendo. Intervenciones quirúrgicas muy rudimentarias entonces que son descritas de tal modo por Kevin Birmingharm que podían perfectamente formar parte de una novela de absoluto terror.  Además de su condición de exiliado que lo obligan a él y su familia a trasladarse a diferente países europeos y sus frecuentes problemas económicos. Nada en su vida se lo ponía fácil para escribir y menos aún una obra de tal complejidad. Pero Joyce navegó en sus miedos y a la vez los distrajo sumergiéndose en lo más íntimo de su ser y su intelecto y ofreció a todos aquellos descontentos un símbolo inmenso de lo que llevaban dentro pugnando por salir. 

"Ulises" como la gran obra literaria que es ya estaría justificada y sería absolutamente necesaria y digna de protección y estudio. Pero fue mucho más y supieron verlo protagonistas esenciales y muy importantes que la apoyaron a menudo poniéndose en peligro, arriesgándose a acabar incluso en la cárcel. Creyeron en ella, creyeron en James Joyce y en lo que se jugaban y mientras se siga leyendo, mientras se sigan leyendo obras que vinieron después, siguiendo el camino que había emprendido él, y que también sufrieron el acoso de la censura, habrá merecido la pena. El arte no puede coartarse, no puede atender a una moral que será cambiante con los tiempos, no es responsable de los que se acerquen a ella después, solo debe responder a la propia libertad de su creador, solo así será verdadero e inmortal. 

Fueron muchos los lectores, escritores y grandes artistas, libreros, abogados e incluso contrabandistas que supieron lo que tenían entre manos, lo importante que era para todos "Ulises" y que de diferentes maneras lo protegieron y lucharon por él. 

No desprecien las grandes obras de arte por no entenderlas, el esfuerzo por acceder a su grandeza a menudo merece la pena. Desde luego, se lo pensarán un poco más antes de dar valoraciones apresuradas sobre "Ulises", de James Joyce después de leer el libro que hoy os traigo. 




domingo, 14 de febrero de 2016

SUICIDIO SIMBÓLICO
-Leonora-

Muñeca modelada a mano, así como sus accesorios. Su tamaño es de 34cm.
Información: laminomalice@hotmail.es/SylviaBeachBookcase@gmail.com

Mi Facebook: La Minomalice
























Hace un año que no presentaba una nueva muñeca. Desde la última me estanqué porque no había logrado mi propósito, crear una muñeca que fuera algo más, que simbolizara algo diferente a una muñeca más o menos linda. Quería que transmitieran su rostro y su cuerpo un sentimiento real presente en mí. Aunque su imagen, imagino algo impactante, parezca simbolizar muerte, no es así, sino que representa una ruptura con una sociedad que impone una serie de tiranías a las que debemos amoldarnos sí o sí. Esta muñeca sería como una especie de "alter ego" que lleva a cabo algo que yo no puedo hacer del todo. A través de ella rompo con lo establecido, con lo que me daña y me conduce como a una autómata a favorecer los intereses de unos pocos que imponen las reglas. Ella a través del arte -la literatura en este caso- renace a un mundo más coherente con su verdadera singularidad y encuentra su razón de ser en la búsqueda de la belleza, la verdad y el conocimiento de sí misma. 

Es lo que he querido simbolizar. Aunque las personas que crean nunca llegan a sentirse satisfechas del todo con sus criaturas, en esta ocasión por lo menos siento que he recorrido una parte del camino que pretendo recorrer. Dejo atrás los más naïf de mis anteriores creaciones que no me explicaban, ni hacían que me sintiera satisfecha y que al mirarlas sentía que algo fallaba, que no era honesta conmigo misma y no sacaba lo que de veras quería sacar, dolor, confusión, miedo,..., deseo de, a través de unos sentimientos que puedan ser negativos y que hacen sufrir, encontrar el modo de crecer y hacerme más fuerte, pero desde la coherencia de una singularidad y una forma de pensar que rechaza mucho de lo establecido. Y asumir una vida dura y hermosa a la vez sin negar nada de lo que en ella ha habido. En mis anteriores creaciones a través de lo naïf negaba un dolor por unas vivencias y le ponía una sonrisa falsa a mis recuerdos. 

No sé si este pedacito de mí será entendido o no, pero es parte de lo que quiero mostrar a través de mis creaciones. Si agrada o no ya no es cosa mía. En mi camino mis niñas seguirán surgiendo del dolor y serán bien recibidas por su "madre".

Homenajes:
-A la literatura.
-A la fotógrafa Julia Cameron.
-Al Expresionismo alemán.

***

"También las marionetas tienen pasiones. Introducen una trama nueva en lo que presentan, y tuercen el desenlace ordenado de la vicisitud para amoldarlo a su capricho o su apetito". 

De Profundis, Oscar Wilde.

"...ahora pienso que incluso lo de escribir es mi defensa contra el suicidio, como si escribiendo me escapara de mí mismo, escribiendo quizá podré contestar a la pregunta... qué será de mí, quién era y quién soy ahora mismo. Escribir es mi modo de curarme...".

Bodas en casa, Bohumil Hrabal


martes, 24 de febrero de 2015

Vuelvo de la mano de Jimena y su gato Pip

Hace muchísimo que no publico ninguna entrada en este blog y me he propuesto no dejarlo abandonado y volver a publicar. La falta de tiempo no me permite extenderme tanto, pero trataré al menos de poner las fotografías de mis nuevas creaciones. De todos modos quienes lo deseen se pueden pasar por mi página de Facebook. He desactivado la opción de comentarios, pues no puedo atender como antes, pero quienes lo deseen pueden por supuesto y será un placer escribirme a mi correo: SylviaBeachBookcase@gmail.com o a través de Facebook.

Hoy voy a poner las fotografías de mi última muñeca y el texto que la acompaña. Hecha completamente a mano con pasta de papel, sin moldes. La ropita también está hecha a mano. Incluso los ojos, que siempre me preguntan, son pintados a mano. Los libros en papel tratado y carrito.

¡¡Espero que os guste conocer a Jimena y a Pip!!









JIMENA Y SU GATO PIP
Jimena y su gato Pip se disponían a ir a su librería de viejo preferida. Jimena advierte al minino que solo se traerán un libro para cada uno. Pip, para disimular, emite un lastimoso maullido, pues, en realidad sabe que al final vendrán cargados con muchos más.
Jimena se abriga bien, se pone el gorro y monta a Pip en el carro. Al abrir la puerta de la calle le hace un guiño al nuevo día, sintiendo que les espera una jornada deliciosa.
Ya en la librería, el librero suspira al verlos entrar. Sabe que no dejarán estantería con cada uno sus estantes por revisar, ni se les escapará ni el más escondido de los rincones, por muy oscuro y polvoriento que esté.
Después de horas de hojear libros, leer pasajes, poner los ojos en blanco ante hermosos poemas, el gato y Jimena se encuentran rodeados de libros y más libros que han ido seleccionando. Ahora llega la tarea más difícil: elegir entre todos los que se van a llevar.
- ¡Pip, recuerda, solo uno para ti y otro para mí!
- Miaaaauuuuuuuuuu.

El librero no puede evitar que se le escape una risotada, pues también sabe muy bien que Jimena no podrá elegir tan solo dos libros.
Después de amenazarles en varias ocasiones con dejarlos encerrados allí, Jimena al fin se decide a pasar por caja y pagar.
El librero se queda mirándoles mientras se marcha, sonriendo al recordar el rubor de Jimena que, en efecto, de nuevo no ha podido evitar cargar su carro de libros.
Una vez en casa, los ponen todos juntos y mientras Jimena toma un gran tazón de chocolate caliente y Pip se lame las patitas tras comer una sabrosa sardina, los miran embelesados, pensando lo requetebonitos que son y las muchas horas de felicidad que les aguardan con su lectura.
LA MINOMALICE.

jueves, 12 de junio de 2014

Una loca sin remedio.

 Bloc de 10.50x8.56cm con mi 
niña victoriana. Puedes comprarlo
 Colgante pintado a mano en
pieza de madera con cadena 
negra. Puedes comprarlo en:
Artesanum
 Colgante pintado a mano en
pieza de madera con cadena 
negra. Puedes comprarlo en:
Artesanum.
 Colgante pintado a mano en
pieza de madera con cadena 
negra. Puedes comprarlos en: 
 Mi último diario. Con una de mis
imágenes y papel de Prima Marketing Ing.
 Detalle del anterior diario.
Parte posterior del diario anterior.
Cómo no, con una huella de gatito. 

***

He pensado muchas veces en cómo la mente y el cuerpo se pueden quedar durante mucho tiempo en un relativo letargo, conformándose con su presente y no anhelando nada más que una tranquilidad de días pasando sin apenas incidencias, un transcurrir sosegado de veladas en el sofá tras una jornada de trabajo, un poco de lectura antes de dormir y retozar con la pareja (si la tienes) cada equis días. De pronto un día tu pecho comienza a agitarse, tu mente entra en ebullición, sonríes sin saber por qué y la impaciencia por sentir la vida de nuevo recorriéndote las venas sin temor a un colapso te atormenta noche y día. Qué ocurre. Relees libros de hace muchos años, aquellos a los que pasabas las páginas con desesperación y que subrayabas sus pasajes para memorizarlos y gritarlos mientras hacías el amor; ves películas antiguas en las que los protagonistas tenían siempre miradas sensuales y medias sonrisas llenas de promesas que creías dirigidas a ti; paseas por las calles olvidando quiénes son tus vecinos, si a tu paso te miran o te ignoran, si alguien está pendiente de lo que haces, de pronto sabiendo qué es exactamente lo que quieres y que no te importa nada lo que piensen los demás. Te parece que puedes ir bailando por las calles, recogiendo tu falda hasta la cintura y reírte como una loca y despeinar tu melena como una salvaje. 

A veces sientes que la libertad que en ti vive está tras las rejas que tu mente crea y que un día puedes abrir sin más y al fin escapar, al fin sentir que eres tú sin imposiciones sociales ni familiares ni morales ni religiosas... Que al fin puedes bailar por las calles siendo una loca sin remedio y reír y llorar como si no existiera un mañana. 

***

Cuando Bohumil Hrabal estaba en el hospital y apenas le quedaban unos días para morir, o para elegir morir a su modo, Moniika Zgustova le entregó la primera edición de su biografía. Cuenta Jirí Menzel, director de cine que llevó a la gran pantalla varias de las obras del autor checo, que "lo abrazaba y lo apretaba contra su pecho, luego hojeaba el libro una y otra vez. Estaba tan eufórico como, años atrás, en las fiestas sibaritas que organizaba en su casa de campo. Nunca había sido un hombre vanidoso, pero el libro le llenó de júbilo." Que cuando estés a punto de morir algo te haga tan feliz es sobrecogedor y más aun cuando ya a esas alturas sabría que él mismo elegiría cómo y cuándo morir. 

"Ha alcanzado su objetivo, el máximo vacío, el límite del vacío, la cumbre del vacío, según Lao-Tse le ido enseñando toda la vida, y ahora no sabe qué hacer con él".

Esta biografía de uno de mis autores preferidos no me la he leído, me la he bebido, como él se bebía las muchas cervezas en sus humildes tabernas donde recogía el sentir de los más humildes, sus anécdotas y sus sufrimientos y alegrías. Con todo lo que recogía de los más pobres, de los que estaban en el último lugar del escalafón social, él escribía sus libros, él los convertía en literatura y, además, de la buena, de la grande, de la que no te deja indiferente e incluso asusta. 

"La verdadera poesía tiene que herir como si uno se hubiera olvidado una cuchilla en el pañuelo y a la hora de sonarse se cortase la nariz; del mismo modo, un buen libro no debe servirle al lector para dormir más tranquilamente sino para saltar de la cama y, en pijama, precipitarse a pegarle una bofetada al autor..."

"Allí hay una casita donde podría vivir, pero un mago tendría que pasar por mi habitación".

"...entonces se da cuenta más poderosamente que nunca de que es cuando escribe cuando se siente vivir, que mientras escribe en su vieja máquina, es consciente de que la sangre aún circula por sus venas."