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jueves, 15 de octubre de 2020

LA EMBRIAGUEZ DE LA METAMORFOSIS

 de Stefan Zweig


Llevo años buscando la historia que en este libro nos relató Stefan Zweig sin saber que le pertenecía. Siendo muy joven vi una madrugada en la 2 de rtve una pequeña serie de dos capítulos que me impactó muchísimo. No percatándome en ese momento de que su recuerdo quedaría atrapado en mi memoria para de forma persistente asomar la cabecita cada cierto tiempo, no me fijé entonces ni en el título, ni en el nombre de los actores, ni si estaba basada en un libro; no me quedé con ningún dato que me sirviera después para quizás poder localizarla y verla de nuevo, solo su argumento quedó perfecto en mí, como si una y otra vez hubiese vuelto a ver la serie la noche anterior. Cuando su recuerdo comenzó a ser recurrente en cada establecimiento que entraba la buscaba y traté de encontrarla, cómo no, por Internet, pero con tan pocos datos nunca di con ella. No podéis imaginaros cuánto la he buscado. Cuando ya casi había perdido la esperanza de encontrarla, hace un par de semana me topé con ella aquí en Instagram, si no con la serie, sí con la historia. ¡Por fin! Y estaba tan asombrosamente cerca...

El veintiuno de septiembre veo que Rocío de @librosylibrosylibros nos habla de La embriaguez de la metamorfosis y antes de pararme a leer lo que nos tenía que decir sobre esta lectura, pensé: "qué raro, con un título tan bonito y lo mucho que me gusta Stefan Zweig, que nunca me haya fijado en este libro". Pues bien, en cuanto comencé a leer el texto me quedé boquiabierta, ya que era, sin ninguna duda, la historia que tantos años llevo buscando. De inmediato me fui a comprar el libro. También, cómo no, por enésima vez traté de dar con la serie, pero esta vez con con más información. Y sí que la encontré, pero en alemán. Al parecer hay una versión en español, que debió ser la que vi entonces, pero no he dado con ella. No importa, leer el libro ha sido como sonreírle a mi otro yo, a la que una madrugada conoció una historia que se le quedaría cosida a los recuerdos y que tantas veces le tiraría de las costuras. Y lo más importante es lo que nos cuenta Zweig y cómo nos lo cuenta. La mayoría de las veces el libro es la pieza más valiosa.

Es una historia triste como una certeza absoluta sobre la vida que nunca se podrá rebatir. Uno coge su certeza y se la guarda como un gran hallazgo y sin embargó se posará sobre su ánimo tan pesada y húmeda como una gotera que se convertirá en riada con el paso del tiempo y lo arrasará todo.

Hay libros en los que llueve sin parar sobre un techo de vigas carcomidas. Ni el aire puro ni las flores frescas que se pongan en los botes de hojalata detendrá la podredumbre. Hay un transcurrir monótono, plomizo, de una rutina en la pobreza que detiene las ilusiones, convierte en muecas las sonrisas y el futuro se oculta tras una nebulosa cada vez más densa y asfixiante del que más se anhela escapar que alcanzarlo.  

Así encontramos a Christine, con los ojos apagados por el desánimo y la monotonía. Lleva una existencia gris en un pequeño pueblo, Klein-Reifling, Austria. Su día a día transcurre cuidando a su madre enferma y con un trabajo que odia como ayudante de correos. Lleva en su rostro el rictus de la escasez, de contar cada céntimo, de vivir una rutina que ahoga su naturaleza bajo una niebla que le cala el ánimo, el sentir e incluso el respirar. Tan solo las veladas junto al maestro del pueblo en que les lee a la madre y a la hija, apenas dibujan una finísima grieta de luz en sus existencias. Hasta que un día llega una carta que como una inesperado truco de la naturaleza pondrá en marcha una metamorfosis que quedó inacabada por la guerra y el infortunio, de la pobre Christine, polilla olvidada hasta de sí misma, y surgirá entonces una preciosa mariposa. Como un cuento de la cenicienta que se vivirá en Viena, en un gran hotel...

Las historias que nos pertenecen darán con el modo de encontrarnos. Qué alegría cuando el encuentro se produce. Esta vez ha sido de la mano de otra lectora, Rocío, y es enorme mi agradecimiento. La magia está en los libros y en quienes creen en ella. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.


martes, 6 de octubre de 2020

 

~2666~

LA PARTE DE AMALFITANO

de Roberto Bolaño


En algún momento de la cena Amalfitano creyó notar un cruce de miradas más bien turbio entre el rector y su mujer. En los ojos de ella percibió algo que podría asemejarse al odio. La cara del rector, por el contrario, manifestó un miedo súbito que duró lo que dura el aleteo de una mariposa. Pero Amalfitano lo notó y por un instante (el segundo aleteo) el miedo del rector estuvo a punto de rozarle también a él la piel. Cuando se recuperó y miró a los demás comensales se dio cuenta de que nadie había percibido esa mínima sombra como un hoyo cavado aprisa y de donde se desprendía una fetidez alarmante. 

En esta segunda parte de 2666, de Roberto Bolaño, el personaje central es el chileno Amalfitano, profesor universitario en Santa Teresa. Recordemos: Santa Teresa es la ciudad inventada por Bolaño que representaría Ciudad Juárez en Mexico. Escenario de terribles asesinatos contra cientos de mujeres. Amalfitano también es un experto en Benno von Archimboldi, aunque algo menos apasionado que los cuatro críticos de la primera parte. Está en esta ciudad con su hija Rosa y se pregunta a menudo qué le ha llevado a vivir allí, pudiendo trabajar en otros lugares. 

Esta parte es la más enigmática y un tanto críptica. Se nombran numerosos filósofos en un curioso juego o ejercicio del propio Amalfitano que establece a través de él conexiones importantes con la primera parte del libro y también según avance el texto algunas otras con la tercera. Principalmente lo que recorre toda la narración es el miedo que siente por su hija Rosa en esta ciudad que con lo que está sucediendo no parece que sea el lugar más conveniente para ella. El miedo se irá apoderando hasta tal punto del padre que temerá volverse loco. La especie de náusea, alucinación o sensación de dimensión paralela que sufre por su preocupación nos hará dudar en efecto de su cordura, aunque cualquier padre lo podría entender y sus temores acaban impregnando toda la lectura. Al fondo de su miedo un misterioso libro se establecerá como símbolo de lo inexplicable, de la cualidad de otro mundo o de submundo que posee Santa Teresa. 

En la parte de Amalfitano el lector siente que debe estar más atento que en la primera y es dónde Bolaño suele descolocar a quien no esté familiarizado con su modo de escribir y creía que el libro iba de la inocente investigación sin más de cuatro amigos sobre un escritor. Ahora no sabe qué ha ocurrido y se puede sentir más perdido. Sin embargo, si el tremendo agarre que se produce en la primera parte continúa, se deja atrapar en el estado de pesadilla de Amalfitano, al llegar al momento cumbre que va a alcanzar en la tercera será consciente de la enorme altura de este escritor y cómo articula de un modo asombroso la historia en diferentes partes interconectadas y como entrelaza otras con ramificaciones infinitas, pero sin extraviar en ningún momento la raíz principal.  La diferentes sensaciones se irán superponiendo, plenitud, desasosiego, angustia, miedo, asombro, admiración, emoción... El libro en tus manos se va convirtiendo en una construcción inmensa con innumerables puertas que se abren y se cierran, personajes que viene y van o nunca más aparecerán. Una construcción que representa el mal absoluto sin razones, sin justificaciones, un mal desnudo, untuoso, instalado en el centro mismo de la náusea; o la gran posibilidad de abrir las ventanas y ventilar o saltar y romperte la crisma o enloquecer de una vez o sentir que solo algo importa: la Literatura con mayúsculas.  

Continuará... 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.

miércoles, 30 de septiembre de 2020


~2666~

LA PARTE DE LOS CRÍTICOS

de Roberto Bolaño 


    ...la figura de cuatro ángulos que componían los archimboldianos era impenetrable y también, a esa hora de la noche, susceptible de volverse violentamente contra cualquier injerencia ajena. Al final siempre quedaban ellos cuatro caminando por las calles de Avignon con la misma despreocupada felicidad con que habían caminado por las renegridas y funcionariales calles de Bremen y como caminarían por las variopintas calles que el futuro les tenía reservadas, Morini empuaJdo por Norton, con Pelletier a su izquierda y Espinoza a su derecha, o Pelletier empujando la silla de ruedas de Morini, con Espinoza a su izquierda y Norton, delante de ellos, caminando hacia atrás y riéndose con la plenitud de sus veintiséis años, una risa magnífica que ellos no tardaron en imitar aunque ciertamente hubieran preferido no reírse y sólo mirarla, o bien los cuatro alineados y detenidos junto al murete de un río historiado, es decir de un río que ya no era salvaje, hablando de su obsesión alemana sin interrumpirse entre ellos, ejerciendo y degustando la inteligencia del otro, con largos intervalos de silencio que ni siquiera la lluvia podía alterar.

 Dada la magnitud de 2666, de Roberto Bolaño y ya que está articulada en cinco partes, voy a dividir la reseña en tantos textos como partes tiene. 

Este primer texto corresponde a LA PARTE DE LOS CRÍTICOS:

Los cuatro críticos literarios, el francés Jean-Claude Pelletier, el italiano Piero Morini, el español Manuel Espinoza y la inglesa Liz Norton, tienen en común el gran interés que sienten por un escritor alemán de éxito irregular, Benno von Archimboldi. Los cuatro se van a conocer en uno de tantos congresos sobre literatura alemana a los que acuden y lo que comienza por un mismo interés profesional los acaba convirtiendo en grandes amigos.  

Las investigaciones de los críticos sobre Archimboldi les llevan a dar siempre con la misma barrera infranqueable al tratarse de un escritor muy oculto y desconocido. Apenas se sabe nada de su vida, se desconoce su paradero y prácticamente solo disponen de su obra para el desarrollo de sus trabajos sobre él. En uno de los muchos congresos en los que se encuentran van a dar con una pista que parece más fiable y que les llevará hasta Santa Teresa -ciudad inventada por Bolaño que representa Ciudad Juárez-, en Mexico. Allí sabrán de los numerosos asesinatos de mujeres en Sonora, estado de Santa Teresa.

Antes de proseguir os voy a confesar que es imposible que yo logre transmitiros ni mínimamente lo grande que es esta novela y no estoy hablando de sus más de mil páginas. Es lo de menos. No puedo ni siquiera escribir estas palabras sin dejar de notar un nudo en la garganta por la emoción. Es tan grande, literariamente hablando, es tan hermosa y tan dura y dolorosa a la vez, que me siento incapaz de hacerle justicia como merece. Es ese tipo de novelas de las que no vuelves igual. Desde un punto de vista literario siento que he regresado mejor, enriquecida; desde el humano, he vuelto rota. 

Por qué te rompe esta novela. Porque Roberto Bolaño tres años antes de morir, con la muerte metiéndole prisa, les rinde tributo a las cientos de mujeres que fueron violadas, torturadas y asesinadas en Ciudad Juárez y que durante mucho tiempo pareció que no importaban a casi nadie. Les erige un monumento literario de enorme importancia. Mezcla ficción y realidad y con su descomunal talento les hace una ofrenda de conmiseración en una bellísima urdimbre literaria.

Aquí en esta primera parte, la de los críticos, se enteran de estos crímenes estando en Santa Teresa, pero no los vamos a conocer todavía. Según avanza la novela iremos teniendo más datos sobre ellos hasta llegar a la cuarta parte, la de los crímenes, que es la más dura y de la que ya hablaré en su momento. Antes de llegar a Santa Teresa además de la amistad que se va fraguando entre los cuatro críticos y sus investigaciones sobre Archimboldi hay historias de amor, de sexo y otras muchas narraciones que les llegan a ellos o se les entrecruzan y nos serán relatadas. Hay abundancia de personajes. Os aconsejo que os hagáis una lista. Unos no volverán a salir, otros volverán en las otras partes o aunque no salgan se establecerá con ellos alguna conexión clave en la novela. 

Lo más destacable de esta parte, aunque todo es una maravilla, es cuando llegan a Santa Teresa y Bolaño te transmite de un modo casi palpable, pero de un modo sutil, que esta ciudad es un lugar diferente, como de otro mundo. Y es como un cambio del propio aire, como si la capa atmosférica sufriera una modificación sustancial y entrara en otra dimensión. Hay un momento en el que los críticos tienen unos sueños en sus cuartos que en sí mismos ya son unos relatos magníficos, inquietantes, alguno casi aterrador. Pero es que en el significado que adquieren en el conjunto de la novela es una genialidad. 

La prosa de Bolaño al pronto no es intrincada o es engañosamente sencilla y es muy adictiva porque todo el tiempo sientes que está pasando algo fundamental o que va a pasar. Da bastantes datos, se entrecruzan muchas historias, hay numerosas referencias literarias, filosóficas e históricas. Y siempre parece que si te dejas un dato te vas a perder más adelante. No tiene por qué suceder. Hay conexiones más importantes que otras y si las olvidas o no las tienen en cuenta no te pierdes, pero disfrutarás menos de la novela, desde luego. 

Dicho todo lo anterior, 2666 es una obra que no voy a aconsejar a nadie que la lea. No quiero esa responsabilidad. Me explico. Algo tan grande cada lector tiene que decidirlo por sí mismo. Sí os digo que en mi humilde opinión es una obra muy buena, muy importante, desde su valor literario de una influencia enorme, que ya se ha ido viendo y que se irá viendo aún más según pase el tiempo. Es una novela que rompe con lo que había, Bolaño es un innovador y explora diferentes modos de narrar no explorados. 

Texto y foto: Ana Martínez García.

miércoles, 9 de septiembre de 2020


EL MAGO DE LUBLIN

 de Isaac Bashevis Singer


La quietud de la muerte se cernía sobre el apartamento, una quietud que parecía llena de gritos reprimidos. Pero en el exterior aún se escuchaban murmullos y susurros. Yasha permanecía en pie en el centro de la habitación, mirando por la ventana el azul pálido del cielo por donde se elevaba, volando, un pájaro. De pronto oyó música. Un músico callejero había entrado en el patio y tocaba una vieja melodía polaca, la balada de una muchacha que había sido abandonada por su amante. Los chiquillos se agrupaban en torno del músico y, aunque pareciera extraño, se sintió agradecido a aquel organillero. Su tonada había hecho desaparecer el silencio de la muerte.


Yasha Mazur, conocido como el mago de Lublin, es un judío polaco que ha renegado en parte de su religión, lleva tiempo que no sigue sus preceptos, no acude a la sinagoga e incluso se enorgullece de tener sus particulares opiniones sobre Dios. Su profesión, además, le permite viajar continuamente de aquí para allá en su carromato, con su ayudante Magda, un mono, un cuervo y un loro, y llevar una vida de libertino teniendo una amante casi en cada lugar en el que actúa con el mayor de los desprecios hacia su matrimonio con Esther. 

Yasha Mazur, es en verdad un gran mago que ha alcanzado cierta celebridad en los teatros de Varsovia.  Es capaz de abrir cualquier tipo de cerradura, hay, de hecho, quien durante meses se dedica a construir complicados mecanismos para ponerlo a prueba y siempre sale airoso; realiza peligrosas acrobacias sobre una cuerda; practica la hipnosis, y muestra una destreza con los naipes que asombra donde quiera que vaya. Su profesión lo es todo para él y aparentemente durante mucho tiempo ha llevado esta vida sin preocuparse de si estaba bien o mal o si dañaba a los demás. Es amable y cariñoso con las mujeres con las que se relaciona, pero no se compromete con ninguna, ya que no oculta que está casado y de hecho siempre acaba volviendo con su mujer Esther. Pero esta siente que pese a llevar veinte años casados, su marido sigue siendo un misterio para ella y que nunca llegará a entender sus complejidades. Y es que Yasha lo mismo se muestra como un niño alegre y divertido que acto seguido se deja llevar por una inexplicable melancolía. Será la aparición de Emilia, viuda católica con una hija, quien lo convence de que está desperdiciando su talento en la provinciana Varsovia y que en otras ciudades de Europa tendría la fama y la gloria que merece. Le exigirá que lo deje todo y que juntos se marchen de Polonia. Pero para el viaje y los primeros meses necesitarán una gran cantidad de dinero y la única forma de conseguirlo precisará que deje atrás sus escrúpulos y dar un paso para el que no habrá vuelta atrás. Esta mujer, de posición elevada venida a menos, que en cierto modo lo desprecia, le causa tal impresión y tiene tal poder sobre él que lo colocará al borde del abismo, sumiéndolo en una lucha interior entre el bien y el mal. Las dudas que le surgen le harán mirar su vida con detenimiento y reflexionar sobre su proceder hasta ese momento. 

EL MAGO DE LUBLIN, del Premio Nobel de Literatura en 1978, Isaac Bashevis Singer, está considerada la novela más importante de la literatura yidis. Pero como suele suceder con los grandes escritores, los temas suscritos a un determinado grupo social o a una religión se convierten en universales en sus manos. La crisis existencial y religiosa que sufre Yasha, su bajada a los infiernos, no le resultará indiferente a toda persona que ha recapacitado alguna vez sobre su proceder con los demás y consigo mismo en su modo de vivir. Las grandes preguntas y preocupaciones vitales nos son comunes a todos. 

Es una novela muy bien narrada, ambientada en Polonia, en el siglo XIX, que nos permite seguir la evolución psicológica y los planteamientos metafísicos de su protagonista con gran interés y disfrutar a la par de sus habilidades como ilusionista, hasta llegar a un punto culminante donde la realidad adquiere tintes sobrenaturales. La descripciones son muy bellas, de la naturaleza, muy tiernas con los animales, de la ciudad, la evocadora luz de las farolas de gas... Después el cambio que se opera en Yasha admite diferentes interpretaciones. Una de ellas, es que pese a ser un redomado mujeriego, no conoce a las mujeres en absoluto. Es aquí donde la novela me ha resultado más insatisfactoria, pues al darnos su parecer sobre ellas, en su modo de verlas, ninguna te resulta atrayente, las vemos a través de sus ojos poco halagüeños y pese al cariño que les muestra, nos aparecen como interesadas, muy dependientes y con poco mundo interior. Que es importante para el desenlace que nos las muestre así, desde su impreciso punto de vista, pero aun así, eché de menos ver a alguna de ella un poco más allá. Lo que no impide que merezca la pena su lectura por otras muchas razones. 

Lo cierto es que hacía tiempo que tenía curiosidad por este escritor y repetiré con él, desde luego. Pero antes quiero leer a su hermana, la también escritora, Esther Singer Kreitman, con la que al parecer tuvo una relación difícil. Creo que hay algunos títulos traducidos al español. A ver qué puedo encontrar. Singer se inspiró en ella para crear su inolvidable personaje Yentl, de uno de sus cuentos y de una obra de teatro en los que se basó Barbra Streisand para el musical homónimo dirigido e interpretado por ella misma. Magnífico musical, en el que su protagonista se viste de hombre para poder estudiar en la escuela Talmúdica, prohibida a las mujeres. 

Texto y foto: Ana Martínez García.  

viernes, 28 de agosto de 2020

 

~OLAS~

de Eduard von Keyserling


Telas: piqué, muselina, lino... me ondean el viento hasta llevarme a un pasado erigido entre las dunas en una casa al lado del mar. Tan cerca que los cimientos ya se hunden en la arena como en tierras movedizas. Pero Nini y Lolo con sus melenas pelirrojas ondeando por el mismo viento, lánguidas y confiadas, ignoran que la humedad del mar avanza sigilosa y ya les llega a los bajos de sus vestidos, tan delicados como sus jóvenes anhelos. Doralice, esa mujer de la que no se puede hablar; Doralice, tan bella que duele mirarla; Doralice, Ella, representa el misterio y el escándalo, huyó con un pintor cuando casada con un conde vivía en su castillo, encerrada entre penumbras opresoras que custodiaban los latidos de los sueños prohibidos tras las gruesas puertas. Doralice ha llegado a sus vidas, en su lugar de veraneo, mientras pasea por la playa la espían escondidas en la buhardilla y quedan prendidas de sus vestidos que desprenden un anticuado perfume de jazmín. La Generala prohíbe mencionarla. Pero no puede cegar a los hombres ni a las muchachas. Su gran belleza es una aura de presagios de dolor y celos. Lolo lo supo cuando fue a su encuentro, es "su boca marcada por la fatalidad". Nadó sin descanso hasta ella y luego nadaron juntas. La inocente joven, recién prometida con el alférez de húsares de Brunswick Hilmar vom Hamma; nadando con lo prohibido, con lo excitante. Y su gesto:
Lolo tomó aquella pequeña mano húmeda, la sostuvo unos instantes y se la llevó fugazmente a los labios.

-Le... le doy las gracias, señora -dijo en voz baja.

-Así no -le espetó Doralice, que se inclinó y besó a Lolo en la boca. 

OLAS (1911), de Eduard von Keyserling, fue una de las primeras novelas que el escritor escribió estando ya ciego por la sífilis. Sus novelas se las dictaba a sus hermanas y poseen un algo onírico, crepuscular y decadente que las hace únicas. Las descripciones son bellísimas, como si encerraran un doloroso caminar entre los recuerdos, tratando de no olvidar los colores aprendidos y a la vez mezclados con los nuevos surgidos de la pura imaginación, erigiendo una ficción entre las ruinas incomparable. 

Cuánto daño podrían haberme infringido los libros de Keyserling leídos siendo muy joven. Hubiese emergido de sus novelas trastornada por su atmósfera de ensueño; enajenarían mi realidad con su perfume dulzón de frasco roto que se quedó olvidado en un rincón y se envenena en su propia oxidación. Ahora a sus historias las meto en una urna de cristal para mirarlas casi con enfermizo detenimiento, pero sintiéndome a salvo. Creo. Las novelas de este escritor se adaptan a mi ser como en una urna de flores secas con el aire viciado de un cuarto donde no se vivió, donde solo se soñó literatura, y se quedan contenidas en mí como un sepulcro que mantiene, sin embargo, con vida sus fantasmas de ficción. Fantasmas vestidos de piqué, muselina, lino...

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

miércoles, 26 de agosto de 2020


MEMORIAS DE UN ASESINO

ISRAEL RANK

de Roy Horniman


La aflicción me parece terrible, por supuesto, pero lo peor del mundo es la pobreza.

Me di cuenta de que el truco consistía en tener amigos ricos y utilizarlos. También comprendí esa máxima capital según la que, para tener éxito en la vida, resulta esencial evitar a los desafortunados y a los necesitados y, sobre todo, no dejarse engañar por el hecho de que, en si mismos, estos últimos probablemente sean las piezas más divertidas de la sociedad. Si un hombre desea ser rico, debe vivir entre los ricos. El problema era cómo hacerlo con quince chelines a la semana.


Israel Rank nos presenta sus memorias desde la cárcel. Ha asesinado a una serie de personas y nos va a contar su historia. Igual pretende incluso que entendamos sus motivaciones. ¡Menuda desfachatez!

Desde niño, el protagonista de MEMORIAS DE UN ASESINO, ISRAEL RANK, de Roy Horniman, se siente diferente. Ha recibido una educación selecta por parte de una madre que se ha desvivido por él y lo ha llevado a las mejores escuelas. Sin embargo, pronto se dará cuenta de que su posición económica no es lo favorable que podría pensarse por su instrucción y ser, además, mitad judío, por parte de padre, tampoco lo va a ayudar en una sociedad clasista y antisemita. Se siente humillado ante sus compañeros y sueña con dejar atrás la pobreza. Para lograrlo cuenta con su astucia, unos modales exquisitos y una belleza física que le permite destacar entre los demás. Pero hay algo más importante para él, algo que cuando llega a adulto le hace ver su futuro con mejores perspectivas para lograr resarcirse del desdén de los demás y llevar la vida de lujo que cree merecer. 

Su madre, que al casarse con su padre hizo un mal matrimonio en el aspecto económico, pertenece en realidad a una ilustre familia que posee uno de los títulos nobiliarios más antiguos del Reino Unido. Como hijo suyo lo heredaría en el caso de que todos los miembros anteriores a él en el orden de sucesión muriesen. Su mente comienza a maquinar cuando consultando un árbol genealógico comprueba que tan solo le separan del título de conde de Gascoyne seis miembros... 

Estamos ante una novela  muy entretenida, de ágil lectura, diferente a las historias habituales sobre crímenes, tiene algunos giros inesperados, mantiene el interés y administra bien los momentos de tensión. Pero, aun con todo lo dicho, lo cierto es que hubo algún momento en que me aburrió. Comienza Israel Rank con la descripción deprimente del lugar donde ha vivido la mayor parte de su vida; nos cuenta la historia de sus progenitores y cómo descubre ese algo insospechado dada su pobreza que os contaba en el párrafo anterior; lo vemos cómo se desenvuelve en la escuela, las burlas de sus compañeros y las amistades y enemistades que allí hace; conoceremos a la hermana de su mejor amigo, la vanidosa Sibella, personaje muy importante en la novela, de la que se enamora perdidamente y que le hace sufrir con sus desplantes. Toda esta parte me gustó mucho. Después sigue muy bien también durante un tiempo, ya de adulto. Y es cuando ya toma la decisión de acabar con todos sus familiares a los que no conoce, la parte de la planificación y cuando comete los crímenes, que me resultó, como os decía, más aburrida y perdía interés. Interés que volvía en cuanto entablaba relación con esos miembros, las descripciones de cómo eran, cómo vivían, cómo iba ganándoselos... Las visitas al castillo del conde me encantaron y lo que se teje allí hasta la parte final es muy bueno y no decepciona.  

Israel Rank es un cínico, un inmoral increíble y se me atragantaba bastante. Lo curioso, es que lo tiene todo para lograr triunfar sin necesidad de matar a nadie. Le hubiera dado dos guantadas. Pero él estaba obcecado con heredar el dichoso título y ale a preparar venenos, trampas, etc.

En fin, una novela muy apropiada para la época estival. No me ha vuelto loca, pero ha sido una lectura que ha estado bien, muy entretenida y me quité la curiosidad. Yo me lancé a leerla de inmediato cuando supe que una película clásica se había basado en ella y no me pude resistir. Me pasa a menudo esto. La película se titula OCHO SENTENCIAS DE MUERTE, es del año 1949, dirigida por Robert Hamer y en la que un magnífico Alec Guinness interpreta ¡ocho papeles diferentes! Una proeza de la que salió más que airoso. Qué grande. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 



lunes, 10 de agosto de 2020


DESDE QUE EL MUNDO EXISTE
de Rachel Field



Hay novelas que parecen escritas ante una ventana abierta al mar, con la mirada puesta en la lejanía, dejando que la brisa marina juegue entre las teclas, al ritmo del ir y venir de las olas y al dictado de la espuma de los recuerdos de otros tiempos. Es el mar de esta novela de un pasado en el que los barcos de vapor comenzaban a modificar el horizonte y las velas, antes dueñas y señoras, se iban replegando.

A los Fortune, que se han enriquecido con el comercio marítimo y durante generaciones han botado de sus astilleros los mejores buques de vela, les llega el momento de saltar sobre el navío de los nuevos tiempos o quedarse anclados en el pasado. 

Kate Fernald llega a La Extravagancia en la costa de Maine, Nueva Inglaterra, un frío invierno de las últimas décadas del siglo XIX. Su madre va a trabajar en la gran mansión de los Fortune como ama de llaves y ambas vivirán allí. Kate es una muchacha tímida que confiesa que no se siente a gusto con otros niños de su edad. Sin embargo, de inmediato surgirá la amistad entre ella y los hijos del comandante Fortune, Rissa y Nat, estableciéndose entre los tres un vínculo que marcará su destino. Un destino que girará en torno al sensible Nat y su pasión por la música. 

Sin que nadie pronunciara una palabra supe que había estado a punto de ocurrir algo desagradable y que, en cierto modo, tenía que ver con el piano.

DESDE QUE EL MUNDO EXISTE, de Rachel Field, es la historia de una saga naviera y de cómo determinadas decisiones pueden modificar de forma irreparable el trazo firme de unas vidas que parecían predestinadas por nacimiento desde generaciones atrás. Cómo nacen seres a veces tan únicos y especiales que si no se tiene cuidado se les puede dañar de forma irreparable; que no sirve con ellos lo establecido para otros. Es la historia de una amistad de años y de un gran amor. De ambición y de tradición. De rencores y venganzas. De avance y de destrucción. Es una novela en la que el progreso llegaba con una hacha ciega en las manos. Es la historia de una gran mansión, La Extravagancia.

Sobre La Extravagancia de los Fortune se contaban muchas historias y Jake Bullard se esforzaba por compartirlas conmigo cuando mi madre y yo íbamos a pasar el domingo a Little Prospect con el primo Sam y su familia. Volvía a oírlas en la escuela, a la que acudía sola todos los días, con mis libros y mi fiambrera. Los otros alumnos se quedaron asombrados al enterarse de que yo vivía en la mansión blanca del risco y hablaba y jugaba con aquellos niños a los que ellos solo veían pasar en carruaje para ir a la tienda o a la oficina de Correos, o sentados en la iglesia en el banco reservado a los Fortune.

Rachel Fiel fue la primera ganadora con esta novela en 1935 del National Book Award, el galardón literario más prestigioso de Estados Unidos. Y fue un premio, merecidísimo. Os aseguro que terminé el libro muy emocionada. Ha sido una lectura que he amado desde su primera línea hasta la última. Una historia diría, clásica, en el mejor de los sentidos; muy bien escrita; con una estructurada que no deja nada al azar y con detalles que van adquiriendo significados posteriores; con unos personajes inolvidables, definidos, psicológicamente ricos y complejos, pero de los que entiendes su motivaciones. De un modo magistral la autora lleva a Kate, Nat y Rissa de niños, en dos momentos diferentes, hasta una anciana que lee la buenaventura y en cómo agarran una piedra de la suerte, nos da la clave de los tres personajes. El desarrollo a continuación es absolutamente coherente con ese detalle y lo despliega de un modo bello, medido y manteniendo al lector todo el tiempo interesado e implicado.

Hay una adaptación cinematográfica del año 1947: 'Almas borrascosas'. Un título desafortunado, en mi opinión, que trata de que la asociemos con la obra de Emily Brontë y lo cierto es que las semejanzas que pudiéramos encontrarles son mínimas. Aunque al parecer la película está muy bien, no sé si verla o no de momento, porque se centra en la historia de amor y la novela es mucho más. Todo el tema naval -que no es nada pesado, todo lo contrario-, el amor de Nat por la música, las descripciones del paisaje, del día a día en la mansión... Me da miedo que se me quede muy reducida. 

Por último, no puedo terminar este texto sin un llamamiento a la editorial, Reino de Cordelia, que por favor traduzca más libros de Rachel Field. No pueden dejar de hacerlo. Comenté que 'Disturbios', de J. G. Farrell lo había dejado con pena en la estantería, que lo hubiera comenzado de nuevo nada más terminarlo y con este me ha ocurrido lo mismo. Con ambos me ha costado mucho la despedida. Vosotros, lectores, me entendéis lo que significa esa añoranza del lector con un libro nada más leer la última página. Es algo maravilloso que me parece que se produciría de nuevo con otras novelas de esta escritora.

Texto y fotografía: Ana Martínez García.