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miércoles, 11 de agosto de 2021

CRIADOS Y DONCELLAS

de Ivy Compton-Burnett 


Ha sido una muy feliz coincidencia que mientras veo la mítica serie inglesa ARRIBA Y ABAJO haya llegado a mi vida la escritora Ivy Compton-Burnett (1884-1969) y en particular con este título, CRIADOS Y DONCELLAS. Han sido numerosas las veces en las que una me recordaba a la otra y viceversa. En especial en los diálogos que se establecían entre el servicio en el sótano de la mansión de los Lamb a la que nos lleva la autora en esta novela.

Me viene a la memoria que cuando leía en la adolescencia y primera juventud a Agatha Christie de forma compulsiva -ya lo he reconocido, no sin cierto regocijo, más de una vez- alguien me comentó que no le gustaba esta escritora porque siempre era lo mismo, a lo que yo respondí que eso era precisamente lo que más me atraía de ella, que sabía lo que me iba a encontrar. No siempre queremos los lectores que nos sorprendan demasiado, a veces nos apetece leer a determinados escritores que nos van a dar justo lo que nos apetece o necesitamos en ese momento. Con Ivy Compton-Burnett nos va a suceder así. Ella estableció un esquema para escribir sus novelas y se mantuvo en él durante toda su carrera: en sus diferentes títulos nos llevará a una mansión victoriana y en ella una familia de clase media alta se encontrará en conflicto por culpa de un opresor que ejerce sobre los demás un poder tiránico. Cómo afrontará la familia esta situación a punto de estallar y con qué desenlace más o menos trágico, se nos mostrará a través de un texto lleno de diálogos hasta el punto de darte la sensación en algunos momentos de estar leyendo teatro. Estos diálogos están llenos de sobreentendidos, agudezas, alusiones, salpicados de una oscura ironía y un humor muy particular. Forma también parte de su esquema la aparición de otra familia de fuera que tendrán un papel decisivo en la trama, de nivel social más bajo, pero también con una cuidada educación y modales refinados, que en un principio parece que ventilan un poco con su entrada en escena los cuartos cerrados de la mansión. Hay más particularidades que se repiten, pero estas serían las fundamentales. Claro, por supuesto, en una edificación de estas características que se precie estará el servicio, que en esta novela en concreto tiene un mayor protagonismo y es una maravilla seguirles y ver cómo se relacionan con la familia y entre ellos. ¡Hudson y la señora Bridges!

Contiene esta novela además un magnífico prólogo a cargo del escritor mexicano Segio Pitol, que yo aconsejo que leáis al final, ya que desvela demasiado. En él entre otros datos interesantes, señala algo de lo que se dio cuenta Mary McCarthy y que me llamó bastante la atención mientras leía, y es que una mujer que en apariencia era tremendamente conservadora, con una imagen que yo no he visto nada igual en mi vida, como preservada en formol en un oscuro laboratorio victoriano, con un rictus severo que harían bajar la mirada al más pintado, pues es curioso que en sus novelas dentro de ese mundo cerrado y opresivo, colocara ventanas y respiraderos que se abren para la transgresión y la rebeldía. 

Sin duda, una escritora muy interesante, que me produce ese gratificante cosquilleo de saber con antelación lo que me voy a encontrar cuando vuelva a leer una de sus novelas. Por supuesto dentro de ese esquema cambian los personajes, las tramas, los conflictos y cómo se resuelven. Pero el enorme placer que supone pasar un fin de semana en una gran mansión, con un gran fuego en mi cuarto -aunque en este título el carbón están bastante restringido...- y que Hudson me sirva una taza de té a la espera de unos determinados acontecimientos que me despiertan mucha curiosidad, es indescriptible. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.

2 comentarios:

  1. Tanto tiempo sin venir por aqui...Me encanta esa serie la he visto muchas veces y no me canso de hacerlo
    Estoy encantada de haberme encontrado de nuevo con tu blog

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    1. Estuve mucho tiempo sin publicar. Qué alegría me da saludarte de nuevo. Disculpa que no respondiera antes, pero hasta hoy que regresé para una nueva publicación no he sabido de tu comentario. Estoy más ahora en Facebook e Instagram, aunque a menudo me cansan y añoro los tiempos del blog. Un abrazo y deseo que estés bien!!

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