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sábado, 6 de agosto de 2022

EL HIJO PERDIDO

de Marghanita Laski


Anne Seba: "... uno de los finales más conmovedores de la literatura de ficción del siglo XX".

"Recordó entonces que a Lisa siempre le había asustado la felicidad, y siempre había imaginado que unos dioses celosos acechaban para arrebatársela".

"Había escogido los libros para ese viaje principalmente por su extensión, libros bien pensados que lo mantendrían aplastado durante horas. Sostuvo la pila en las manos mientras se preguntaba cuál elegir. Había una novela de Henry James; algo de Peacock; el incomparable Swift; los poemas de Clough, que Hilary llevaba tiempo queriendo leer, y Dombey e hijo".

***

Venía de una gran lectura y la que hice a continuación, aunque de un modo muy diferente, no lo fue menos. En EL HIJO PERDIDO (1949), de Marghanita Laski me encontré con una magnífica novela, escrita con sencillez, pero con gran inteligencia. Una novela que sentí que la autora la tenía perfectamente trazada en su cabeza antes de ponerse a escribirla.

Hilary Wainwright, un soldado y poeta inglés, viaja en 1945 para buscar a su hijo perdido a una Francia de posguerra asolada, en un clima de desconfianza y con el grave problema de la escasez de suministros. La búsqueda irá paralela a la lucha interior que en Hilary tendrá lugar tratando de encontrar el valor para superar el dolor de la pérdida y dar con el modo de volver a amar contendiendo con su miedo a volver a sufrir; recuperar la ternura cuando sabe que al derribar las corazas será más vulnerable.

Una novela sobre el horror de la guerra y sus secuelas, sobre las terribles consecuencias para los más indefensos. Sobre el margen de elección ante las disyuntivas morales. Sobre cómo recomponerse después y desde la honestidad con las propias flaquezas, estableciendo un compromiso con el sentido del deber. Una novela sobre el amor, dolorosa y emotiva.

Leed esta novela. Os dejará profundamente enternecidos y admirados por el talento de la autora. Yo me la leí en dos días y si hubiera podido me la habría leído del tirón. Para ilustrar lo que experimentaba con su lectura os comparto la situación familiar que se dio. Mi marido me comentó algo que no escuché y mi hija le dijo: "no le digas ahora nada, que está, pero no está". Absorbente y perfecta de principio a fin. 

Muy interesante también el epílogo escrito por Anne Seba. No he querido entrar en demasiados detalles para que disfrutéis aún más tanto de la novela como del epílogo. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 






 

viernes, 5 de agosto de 2022

LOS MISTERIOS DE EAST LYNNE

de Ellen Wood


 

 

Solo con un novelón decimonónico como el que hoy os traigo, tan bien escrito, con una trama redonda de la que no queda olvidado en su desenlace ni un solo hilo, puede alcanzar el lector un clímax tan perfecto. Si sabes entrar en el juego de una ficción de tintes inverosímiles, pero tremendamente entretenida y emocionante, si saboreas con deleite los artificios de la novela sensacionalista y adoras la época victoriana, el goce absoluto con una escritora como Ellen Wood está garantizado. Casi setecientas páginas que no la sientes y que en mi caso las acabé congestionada por lo mucho que lloré y por la lectura frenética de un final tremendo, jubiloso y extenso como solo los escritores victorianos sabían escribir. En esta edición de Ático de los Libros nos dice que el mismísimo Lev Tolstói opinaba que esta novela era maravillosa. Y no vamos a disentir el gran autor ruso y yo en absoluto, no puedo estar más de acuerdo. La he disfrutado una barbaridad. De esos libros que te metes dentro, que te ves en sus estancias, en sus jardines, que increpas a algunos personajes y acompañas gustosa a otros en sus grandes momentos o les coges de la mano en sus trances más duros...; vamos, ¡que los vives!  

Ellen Wood fue una escritora muy prolífica que alcanzó un gran éxito en su tiempo y que, sin embargo, sería después menospreciada. En ella se juntaron dos "buenas" razones para echarle capas de olvido a sus libros: que dedicó su increíble talento a un subgénero tan minusvalorado y que era mujer, claro. Otra autora más que escribió con pseudónimo masculino o en concreto algunas de sus novelas como Mrs. Henry Wood.  Y centrándonos en España. Es incomprensible que le demos una patada a una piedra y nos salga un Wilkie Collins, lo que es fantástico, ya que a mí es un escritor que me gusta, pero que de alguien como esta escritora con su mismo nivel, si no más, tengamos tan solo este título -que yo sepa-, es para clamar al cielo. Además, es que este tipo de novelas está claro que están escritas con una serie de reglas determinadas y que ambos escritores las conocen a la perfección, pero yo diría que en ella han envejecido mejor porque era mas moderada y elegante. Collins era más exagerado y abusaba más de rayos, truenos, desmayos, etc. 

En LOS MISTERIOS DE EAST LYNNE tenemos dos tramas que se entrecruzarán y que la autora va a equilibrar a la perfección. Pero por encima de las tramas, que en efecto resultan muy atrayentes, una más predecible que la otra y una más audaz para la época que la otra, y que no decaen ninguna de las dos en ningún momento, están los magníficos personajes, sobre todo femeninos. Psicológicamente están mejor trazados que los masculinos, que son más estereotipados. Incluso en el caso del personaje principal masculino, Archivald Carlyle, llega un poco a la idealización. La autora se nota que con los personajes que más disfrutó fue con lo femeninos y nos da un abigarrado abanico de mujeres a cual más interesante. Desde la buena y formal Joyce, que es el ama de llaves; las dos principales, lady Isabel y Barbara Hare; una mala, frívola y vanidosa como la señora Vane o la coqueta y mentirosa Afy... Y mención especial para la señorita Carlyle: soltera por elección propia, metomentodo, autoritaria, estrafalaria, intransigente, obsesionada con el dinero, y, por supuesto, ninguna mujer es suficientemente buena para su hermano. Extraordinario personaje. Nos da momentos impagables de humor o de sacarnos de quicio ja, ja, ja.  

En fin, que está claro que he disfrutado muchísimo con este libro. Que si os gusta este tipo de novelas, Ellen Wood no os decepcionará en absoluto. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.  

                             

martes, 26 de julio de 2022

~INVITACIÓN AL BAILE~ 

de Rosamond Lehmann


Diciembre y la primera nevada. Por delante tenían semanas, semanas y semanas de invierno, hasta que los días cada vez más largos trajeran ese tipo de nieve que parece una promesa de cambio, de crecimiento, como si la recién nacida primavera desplegase su manto.

Olivia, de diecisiete años, ha sido invitada a su primer baile. La conocemos el mismo día de su cumpleaños, por lo que vamos a poder curiosear entre los deliciosos regalos que recibe de sus familia. Oh, también hay un diario: "Advertencia para jóvenes diaristas. Sé indulgente contigo misma". Con los mismos anhelos que cualquier joven de su edad espera con impaciencia que llegue la noche del baile. Pero vemos de inmediato que estamos ante una joven nada común, muy observadora, dueña de una aguda perspicacia. Le harán un vestido nuevo, con un color audaz; sueña con vivir una velada inolvidable. Pero tímida y sintiéndose diferente, no puede evitar que el miedo se le cuele entre los pliegues de seda de su traje de noche. Tal vez acabe apartada con su carnet vacío, mientras su hermana Kate, se deslice por la pista... Tendrá entonces que esconderse en el tocador de señoras.


Esta bellísima novela, dotada de una encantadora sutileza, está dividida en tres partes, como los tres pasos básicos de un vals. En la primera, la anticipación de lo que sucederá, los preparativos, la incertidumbre, el fantasear con el momento. Su mirada sobre los miembros de su familia, la modista que le hará el vestido, la prima a la que envidian y admiran... En la segunda parte, el día ha llegado. Los nervios, el ritual del aseo, peinarse y vestirse; el miedo ante el espejo. Ah, el atento cuidado de mamá: "Os dejaré un termo con cacao en la mesa del recibidor -dijo la señora Curtis-. Y unas galletas. La llave estará debajo del felpudo. Acordaos de cerrar después. Y de apagar todas las luces. Yo no me recogería mucho más tarde de la una". En la tercera parte, al fin llegó el momento. ¿Pasarán la prueba de la exigente lady Spencer?

La promesa de un futuro de cambios, de vivencias, pero también el miedo a las decepciones, el decirle adiós a los mullidos sueños de la infancia. A punto de entrar en la vida adulta, todo está por hacer y el vértigo es tan delicioso y burbujeante como aterrador.

Con Rosamond Lehmann es la elegancia, incluso cuando es demoledora, el rico caleidoscopio de emociones, el complicado juego social, los personajes enigmáticos y tremendamente interesantes, el amor y unas protagonistas femeninas únicas que nos miran desde un pasado muy seductor. Con Rosamond Lehmann siempre el baile es un éxito. En mi carnet de lectora ya tiene reservado un puesto inamovible. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.

lunes, 11 de julio de 2022

   TANTA GENTE, MARIANA

de Maria Judite de Carvalho


Pretendo bajar de una vez la pila de libros pendientes por reseñar y publicar un poco más a menudo. Me daba pena que no figuraran aquí aquellos que me dejaron una gran huella y que, con independencia de que me gustaran más o menos que los ya reseñados, por diversas razones fueron quedándose atrás. Uno de los más destacables y que leí en noviembre es TANTA GENTE, MARIANA, de Maria Judite de Carvalho. Gracias a su tocaya, María de @rutasdelectura, que me lo descubrió. 

En cuanto comencé a leerlo ya no pude parar y cuando me di cuenta de que fue como una bocanada de aire de nieve que me dejaba la garganta raspada y dolorida era ya demasiado tarde. En este libro de relatos la escritora portuguesa, desde una prosa fluida y sin trampas, expone con áspera franqueza sin ambages ni el menor rastro de sentimentalismo la cruda inevitabilidad de la vida. Vamos, una escritora que te quita las tonterías con guantazos de buena literatura. Desde una belleza pulida, sin adornos innecesarios, de diáfana narración. Como abrir una ventana de golpe dejando entrar toda la luz de la anhelada mañana, pero al instante darte cuenta de su avasalladora mano que destapa con crueldad todo el polvo de los muebles que no se han limpiado en semanas, te enfrenta al reflejo en el espejo de unos ojos enrojecidos e hinchados por noches sin dormir y delante de la puerta cerrada a cal y canto la soledad como un espantajo.

Maria Judita en la mayoría de los relatos no deja rendija alguna para la esperanza, para cierto alivio entre la tristeza, el tedio, los sueños rotos, el abandono o la muerte. Hasta Tolstói en su Iván Ilich te concede al final un rayito de cálida luz a la que agarrarte. Pero aun con el poso de tristeza que deja este libro es imposible arrepentirse de su lectura. Son muy necesarios los escritores como ella para recordar que a veces ante ciertas realidades de la vida solo contaremos con nuestra entereza y con suerte con algo de tiempo para tomar ciertas decisiones. Y no nos queda otra que asumirlo. Absolutamente recomendable este libro. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

sábado, 9 de julio de 2022

~NUNCA DELANTE DE LOS CRIADOS~ 

RETRATO FIEL DE LA VIDA ARRIBA Y ABAJO

de Frank Victor Dawes


    "-¿No te parece que la pobre mujer ha empezado a marchitarse, mami? -dijo Mary, buscando el café entre todos los botes del armario de la cocina.
     -Hace años que ya no es lo que era, cielo. -La señora Shannon se sentó en el borde de la mesa y encendió un cigarrillo-. Pero no sé quién iba a hacer todo el trabajo que hace ella por el sueldo que le pago.
      -Bueno, pero -dijo Mary con toda la intención-, ¿no podrías pagar un poco más a otra persona?".

MARIANA, de Monica Dickens.

"Conversamos un rato hasta que la decrépita sirvienta de la casa anunció en tono deprimente que la cena estaba ya a punto; la misma que, al minuto o poco más de que nos hubiéramos sentado todos ante unos fiambres en la habitación contigua, comenzó a trasladar alrededor de la mesa platos y fuentes con atolondrado apresuramiento, como si temiera que la muerte -a la que el día seguía asociado en mis pensamientos- viniera a poner fin a sus quehaceres".

UNA DANZA PARA LA MÚSICA: PRIMAVERA, de Anthony Powell.

He querido compartir con vosotros unos fragmentos de dos de mis últimas lecturas que ilustran muy bien cómo los señores podían mostrarse insensibles con el servicio doméstico con la mayor naturalidad y sin el menor sonrojo. Estos ejemplos, estando muy lejos de mostrarnos el grado de crueldad y de explotación que los sirvientes podían llegar a padecer, ya nos sirve para hacemos una idea de la enorme distancia que podía separar a los de arriba de los de abajo. Y es que, como bien se señala en NUNCA DELANTE DE LOS CRIADOS, de Frank Victor Dawes, las relaciones entre señores y criados estaban muy lejos de ser en la mayoría de los casos como nos muestran series de televisión, de sobra conocidas, como 'Arriba y abajo' o 'Downton Abbey', donde se nos construye una realidad muy idealizada. Pero es que con anterioridad a estas series también el personal doméstico era a menudo ridiculizado desde las páginas de revistas y periódicos o en comedias de situación, lo que impedía aún más hacerse una idea exacta de la situación de estas personas y de todo el sufrimiento que acarreaban. 

El autor de este libro, hijo de una criada que desde niña, como era lo habitual, comenzó a servir, realiza un repaso de unos cien años en Inglaterra, desde la primera mitad del siglo XIX cuando el número de personas que trabajaba en el servicio doméstico era extraordinariamente notable hasta la Primera Guerra Mundial que el descenso de estos desempeños cae en picado y ya llegados a la Segunda Guerra Mundial que quedó en mínimos: "Hoy no podría existir una clase social de sirvientes porque, para sobrevivir, la estructura del personal doméstico inglés dependía de una serie de condiciones que ya no se dan". Para su investigación Frank Victor Dawes solicitó a través de un anuncio en el Daily Telegraph que le contaran aquellas personas que hubieran realizado cualquier tipo de trabajo perteneciente al ámbito doméstico cómo fue su experiencia. La respuesta fue enorme, sobre todo por parte del personal empleado, aunque también muchos de los señores le enviaron cartas narrándole cómo ellos lo veían. El resultado es un libro sumamente interesante, plagado de testimonios, a menudo muy tristes, que no ahonda demasiado en las causas ni se pierde en juicios de valor, aunque sí se muestra sensible con el sufrimiento de tantas personas. Trae además a colación obras literarias, cinematográficas y televisivas para reflejar la dura situación en la que se encontraban estos trabajadores. 

Un libro que leí, en efecto, con fruición, pero también con mucha tristeza, sobre todo por los niños. La imagen de una pequeñina con nueve o diez años fregando los suelos, desde antes del amanecer hasta el anochecer que caía rendida en la cama, iluminándose con una vela y poniendo un extremo cuidado para que las largas faldas victorianas no se le levantaran, pues seria terrible que enseñara las piernas, te llena de consternación. La pobreza extrema y la total falta de estudios los abocaba a estos trabajos con horarios de esclavitud y aun así, podían sentirse afortunados, ya que la calle y los trabajos en fábricas eran todavía peores. 

Pero si algo me sorprendió sobre manera fue que mientras leía este libro y compartía fragmentos en las historias, muchos de vosotros me contasteis experiencias similares de explotación a familiares vuestros, como quien dice, de hace dos días en España. Pocas veces he recibido tantos mensajes privados para hablar de un tema. Y es que este tipo de libros a menudo nos sirven para conocer las sombras de un pasado y darnos cuenta, con cierto vértigo, de que no es tan lejano y que lo conquistado no es definitivo, que podemos perderlo, y que todavía queda muchísimo por lo que luchar en cuestión de derechos sociales.  

Texto y fotografía: Ana Martínez García. 

martes, 21 de junio de 2022

~MARIANA~

de Monica Dickens




"Monica Dickens captura la vida misma en sus libros", Rebecca West.

Fueron decisivas estas palabras de mi admirada Rebecca West que nos aporta la editorial y que las encontramos en la faja de la novela de la que hoy os quiero hablar, MARIANA, para que la leyera. Pero cuando llegó el momento de su lectura, la propia West estuvo también a punto de convertirse en su peor enemiga. Reciente la lectura de los dos primeros tomos de la trilogía de la familia Aubrey me parecía que su autora era superior como escritora y si me encallaba comparándolas saldría perdiendo Monica Dickens. Qué la salvó, entonces, para que acabara disfrutando de su lectura y que en el futuro la recuerde con cariño. Qué me hizo darme cuenta de inmediato que estaba ante una novela destacable por muchos motivos.  

Uno de los mayores acierto de MARIANA está en presentarnos una novela aparentemente ligera, divertida, que parece más para entretener que para ahondar en profundas reflexiones y, sin embargo, está condicionada por dos terribles momentos históricos, dos guerras mundiales. Lo que le dará a la narración una mayor transcendencia. Están ahí las secuelas que deja la Gran Guerra. La propia Mary, el personaje principal, pierde a su padre en ella y pasados los años verá marchar a su joven marido para luchar en la nueva contienda. Y como guía, como referencia, toma el magnífico poema homónimo de Lord Alfred Tennyson, que no solo le permitirá encontrar en él el leitmotiv de la novela, sino que aprovechará con acierto algunos elementos que le aportarán un mayor dramatismo a lo que le suceda a Mary. Entre las risas, las dudas, los viajes, la amistad y el amor enmarcados en los elegantes años treinta, ondea una cortina que esconde una sombra inquietante: "Mientras esperaba acostada, mirando la forma borrosa de la cortina, que se movía a merced de la ventana entreabierta, y oyendo el viento, la lluvia y el ladrido de un perro insensato en las marismas, pensó en las cosas que se habían ido, en los años que la habían conducido a esa noche..., la crisis de su vida". Igual que en el poema de Tennyson, la cortina simboliza la incertidumbre, el temor por lo que el futuro pueda traerle. 

En el primer capítulo nos encontramos con una Mary adulta que aguarda el regreso de su marido, que sirve en la marina durante la II Guerra Mundial, alojándose, con tan solo la compañía de su perro Bingo, en una apartada cabaña de las marismas de Essex. Mientras espera escucha en la radio que su buque se ha hundido y aunque hay supervivientes, muchos ha muerto ahogados. Debido al temporal las líneas están cortadas y tendrá que esperar a la mañana siguiente para viajar a Londres y saber si su marido está entre los que han logrado salvarse o no. En la angustiosa espera se refugiará en sus recuerdos del pasado desde que era una niña. Esta Mary del primer capítulo es muy diferente a la que nos encontraremos al rememorar sus etapas vitales desde la infancia hasta convertirse en una joven adulta. En cada etapa Mary irá cambiando con cada vivencia, en la felicidad y los desengaños, en el fracaso, en la amistad y en el amor. Así podemos encontrarnos a una niña fantasiosa, traviesa, creativa y a la vez egoísta, como a menudo se puede ser en la juventud: "Al abuelo se le antojó sufrir un derrame cerebral justo la víspera de partir hacia Somerset". "Mary solía tomarse las desilusiones como una afrenta personal, como si dijera: <<¿Por qué me tiene que pasar esto precisamente a mí?>>, actitud a la que respondía el tío Geoffrey con un exasperante: <<¿Y por qué no?>>" Conoceremos a una adolescente que pierde un poco la cabeza por amor y acude a una cacería dejándose llevar por la emoción del momento junto al ser amado, mientras no deja de desear con todas sus fuerzas que el zorro logre escaparse. Una adolescente a la que le cuesta relacionarse, pero que puede ser la mejor amiga, aunque también mostrarse injusta en su apreciación sobre algunas personas. Una joven que anhela experiencias y tal vez se enamore más del amor que de la persona... No es una Mary perfecta, es una Mary humana que va madurando según avanza la narración, lo que la hace más creíble. La coherencia en la evolución del personajes está muy conseguida. Es precisamente lo que más me molestaba en ella lo que la hace más creíble. Cierta ambivalencia en su proceder y el modo que tenía de señalar los defectos físicos de algunas personas me desagradaba, pero, ¿no lo hemos hecho todos alguna vez? Me parecía ese tipo de chica que oscila entre los convencionalismos y cierta extravagancia para reafirmarse, pero sin exponerse demasiado y que se salva -se salvó para mí- por su notable buen talante. 

Precisamente el talante, un humor muy particular y la manera deliciosa que tiene la autora de resaltar detalles encantadores de sus personajes, de los lugares importantes para ellos o de situaciones que viven es lo que eleva esta novela: "Mary descansaba tranquilamente hundida en un sillón, con una taza de café en uno de los brazos y la bata de seda abierta a los lados de las piernas cruzadas, balanceando una zapatilla en el dedo del pie". "El olor a sábanas limpias le recordó a lo que de niña llamaba el <<olor a Charbury>>. Era lo primero que se percibía al entrar por la puerta principal, una mezcla indefinible de todas las cosas aromáticas de la casa: rosas, humo de leña, suelos encerados, pan y lavanda guardada entre la antigua ropa de cama". 

En resumen, una novela menos ligera de lo que pueda parecer  y con un final muy bien cerrado, con un toque..., que no olvidaré. Una protagonista que no me enamoró, pero a la que sí tomé cariño, con la que me he reído a menudo y a la que doy la razón cuando dice: "Toda su vida había necesitado refugiarse en la soledad...". Un lugar de veraneo, Charbury, que se quedó entre mis lugares de paz y felicidad para siempre: "Pero no era Charbury...", pensé también más de una vez. Abrí una sección de dulces en mis anotaciones y he deseado durante toda la lectura comprar la ropa de la tienda de su madre. Es más. Si viviera Monica Dickens le pediría una novela en la que la señora Shannon fuera el personaje principal. No voy a decir que se convierte en una de las novelas de mi vida como me ocurrió con LA MIRADA DEL ÁNGEL, de Thomas Wolfe, ni me ha entusiasmado tanto como la trilogía de La familia Aubrey, de Rebecca West, por mencionar dos de las lecturas que más me han marcado en lo que va de año, pero, sin duda, la he disfrutado y me ha dejado muy buen sabor de boca. Creo, incluso, que según vaya pasando el tiempo irá creciendo más en mi estima y será uno de esos recuerdos que rememoran un momento que no fue perfecto, pero sí inolvidable. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.

miércoles, 8 de junio de 2022

~LA NOCHE INTERRUMPIDA~ 

de Rebecca West


"Cuando bajé las escaleras me encontré a Mary sentada a la mesa, bebiendo un té fuerte, tal y como ya nos permitían tomarlo ahora que éramos mayores, y a Kate sentada en su silla de caña leyendo en voz alta la novela por entregas de Daily Mail".

"Ah, Mary, qué felices podríamos haber sido si no fuera por la guerra".

En LA NOCHE INTERRUMPIDA continuó Rebecca West con la trilogía sobre la singular familia Aubrey. Cuando terminé de leer el título con el que se inicia, tan entusiasmada estaba con la autora que quería saberlo todo sobre ella e investigando aquí y allá por Internet descubrí entre otros detalles interesantes que el segundo y tercer tomo se publicaron póstumamente debido a que ella no creía que estuvieran a la altura del primero. Pues bien, si tuve algún temor de que esto fuera así y que me decepcionara su lectura, se disipó nada más comenzar a leer. De inmediato me sentí muy a gusto, tan entre ellos otra vez y con la misma o más curiosidad por lo que acontecía como en el primer título. Es cierto que en "La familia Aubrey" la belleza de las descripciones es mayor, están más pensadas, más en tinta de poeta, pero en este te sientes ya tan encariñada con sus personajes que tan solo por acompañarles, ver cómo han evolucionado y el conocer a los nuevos, a cual más excéntrico, que aparecerán en sus vidas suple con creces que no aspire a una poética más elaborada. 

En "La noche interrumpida" la música sigue siendo el eje en torno al que giran las vidas de los Aubrey. Lo que les da su razón de ser sobre todo a las siempre peculiares y adelantadas Mary y Rose. Imposible no adorar de nuevo a Richard Quin, el hermano menor, o dejar de encontrar encantadora a la prima Rosamund. La relación tan especial entre ellos dos, de lo más bonito que he leído nunca: "Rosamund y Richard Quin intercambiaron unas sonrisas claras y brillantes entre los dos, como si fueran el príncipe y la princesa de un cuento y se prepararan para su desdibujada y eterna felicidad. Richard Quin no quería que nada estropeara aquel momento de armonía que yo sabía exquisito, por mucho que estuviera excluida de él, de modo que se volvió bruscamente, sopló todas las velas y dijo con una voz un poco temblorosa: -Buenas noches, mis estúpidas hermanas, buenas noches, Rosamund". Continúan las numerosas referencias literarias, los debates sobre literatura entre taza y taza de té con bollitos y aunque se considera inapropiado lo hacen en la misma cocina, la cocina siempre impoluta de Kate... 

He vuelto a disfrutar muchísimo con esta familia. Deseando seguir por el tercero y a la vez dándome muchísima pena leerlo, porque no quiero que se me acabe esta maravilla. Rebecca West era una escritora extraordinaria. Con una enorme capacidad para crear personajes inolvidables y ahondar en sus motivaciones psicológicas y razones sentimentales. Logra absorberte entre las páginas de sus libros de un modo tan absoluto e inmediato que quedas fuera de cualquier otra realidad que no sea la que ella te muestra con tan increíble maestría. 

Texto y fotografía: Ana Martínez García.